Los nuevos chistes

Los nuevos chistes

Uno de esos memes que han sustituido a los viejos chistes de palabra dice que el PP es, por el momento, la última empresa en abandonar Cataluña. Los chistes de toda la vida  han ido cediendo paso a una nueva fórmula de provocar la risa que sortea hábilmente  terrenos hoy comprensiblemente prohibidos como escenarios graciosos –eran en tiempos muy celebrados los chistes de  maricones, baturros, gallegos u otros habitantes regionales con determinadas características, casas de putas, negros o moros y consultas médicas que hoy provocarían la justa indignación de un amplio abanico de colectivos a los que entonces se vejaba gratuitamente- proporcionando un modelo nuevo de broma que acentúa la mordacidad y aplica con notable acierto la postura crítica. Las nuevas tecnologías proporcionan herramientas muy visuales y, en definitiva, el humor ha cambiado y ahora es una materia completamente distinta.
En todo caso, esta gracia referida al PP y trasmitida por el ciberespacio no solo es razonable sino muy expresiva, y retrata el desastre evidente con el que el partido del gobierno ha culminado su paso por las urnas en Cataluña. Expresión casi dueña de la aplicación del artículo 155, el PP ha cedido todo su terreno natural a Ciudadanos, un partido nacido en esa tierra que se ha beneficiado de todas las ventajas de la aplicación del famoso artículo sin tener que pagar por todos sus inconvenientes. El elector se ha olvidado acaso de que el 155 se aplicó con el beneplácito del PSOE y Cd’s, apenas recuerda que fueron las huestes de Rivera quienes urgieron a Rajoy la pronta puesta en marcha del procedimiento y que, en definitiva, ha sido precisamente el 155 quien ha permitido votar en paz y en libertad  para alcanzar los  resultados que han sido.
El castañazo del PP no es de todos modos un hecho  ligado por completo a esa necesaria aplicación sino también a un cúmulo de errores estratégicos del partido gubernamental y una mala campaña del candidato que ha arruinado su ya de por si escaso crédito y ese análisis se ha echado en falta una vez sabido el resultado de los comicios. No hay en el PP catalán ni tampoco en Génova el más mínimo espíritu crítico ni un repaso serio de los hechos. Y el PP sigue sin entender que Ciudadanos no es su enemigo y por tanto, tampoco es su objetivo. No siquiera lo es el PSC cuyo candidato tampoco es un dechado de solidez. Los resultados de esta cita en las urnas deberían hacer reflexionar a los populares. Pero da la impresión de que no van por ahí los tiros.