“You are here”

“You are here”

You are here’: Cada vez que lo leo en algún sitio instintivamente giro la cabeza por si me descubro oculto en un rincón: ‘Ud. está aquí’. Pues vale, estaré aquí, pero así me leve o demo si non sigo tan perdido como antes. 
 Con los ‘abre fácil’ me sucede algo parecido: lo único que me facilitan es llegar a la conclusión de que soy imbécil. O de que alguien, con el sentido del humor en donde el viento sale dando voces, me está tomando el pelo. Al final acabo metiéndole los dientes al sobrecito de marras, o a la puñalada trapera a la lata de conservas, o cortando por lo sano en vez de por los agujeritos el envase. Son como enigmas gordianos que solo logro resolver a base de sajazos. Se ve que, aunque tiré a disoluto, no estoy preparado para la vida fácil. 
 Los esquemas, los paneles informativos, los ‘meeting point’, las instrucciones de uso, etc., darían para una tesis doctoral con summa cum laude. He aquí, por ejemplo, un cartel con las pautas a seguir ‘En caso de emergencia’ que vi el otro día en un hospital: Poneos en situación: en una cama, con las vergüenzas al aire, enganchados por los esfínteres, las venas acribilladas de catéteres. Y el edificio al rojo tueste:
 1.- No utilice los ascensores: ¿Pero a quién se le iba a ocurrir semejante desatino?, si hasta la tortuga del malo es más veloz. ¿Nadie conoce la plusmarca de bajar en ascensor así sea desde la primera planta de un hospital?
 2.- Siga las instrucciones que le indiquen: ¿Quién?, ¿las enfermeras?, ¿los médicos?, ¿los celadores?, ¿las visitas?, ¿los de mantenimiento?, ¿las de la limpieza? En situaciones normales los hospitales ya son un coge culo de gente, bullicio y opiniones. Como para hacerles caso a semejantes ‘fala-pouco’ en tales circunstancias.
 3.- Si hay abundante humo, gatee: Correcto, sobre todo si tiene el vientre zurcido con puntos de sutura, el esternón cogido con grapas o las ingles o las muñecas con los tubos de los sueros incrustados.
 4.- Si su ropa se prende, tiéndase en el suelo y ruede: Ole, ole... Muy indicado para operados de columna, parturientas, convalecientes de traumatismos cráneo encefálicos, etc.
 5.- No grite ni corra: Ya. Vas a quedarte callado, no te jode; o rezando, esperando a que baje San Pedro a socorrerte. Para llorar, vamos, aunque seguro que tampoco es aconsejable.
 En realidad se trata –es un hospital, no lo olvidemos- de curarse en salud a la hora de cumplir la normativa contraincendios. El cartelito que no falte. Maricón quien no lo lea. Por cierto: ciegos, analfabetos y extranjeros a la pira, como Juana de Arco. 
 Para eso sería más apropiado un aviso tal que así: “You are here’, que es una putada; pero si ves el hospital envuelto en llamas, Dios o faga millor, sal disparado como botellazo de puta”. Mal por mal, parece más coherente. Además va en tres idiomas. Y nada más ingresar, que se lo hagan firmar a uno, o a algún familiar, igual que esa cojudez del consentimiento informado, o lo de la ley de protección de datos. Así, en caso de emergencia, la peña ya se buscará la vida –nunca mejor dicho- por su cuenta. 
 ‘Diologoberne’, decía mucho mi madre. Pues tal cual.