¿Y si fueran mis hijos?

¿Y si fueran mis hijos?

Hija mía, le diría:
 Odio el delito y también odio al delincuente. Ni olvido ni perdono. No me vale ni la ley de Talión: ojo por ojo, diente por diente; ni la de Dios: “Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor” (Romanos 12: 19). No, la ira es mía y mía ha de ser por tanto la revancha. Quédese la justicia divina para el cielo; para mí lo que es de este mundo: la rabia, el rencor, el desprecio, la abominación. Y la sangre.
 Te han hecho daño. Mucho daño. A mí también me han infringido un dolor irreparable. Eres sangre de mi sangre. He sido vencido por el mal, no venceré con el bien sino con el odio. ¡Venganza, solo venganza! Mi justicia ha de ser artesanal. Tu causa estará en mis manos, no en las del Tribunal. Investigaré quiénes son sus hermanas. Investigaré quiénes son sus madres. Ya sabré como cobrárselo. Odio los Sanfermines. Odio los toros. También odio a todos los sevillanos. Y a estos cinco, cuando salgan de la cárcel, si sigo vivo, los rociaré con gasolina, les prenderé fuego y orinaré sobre sus cenizas… Hay precedentes. Le sociedad estará de mi lado.
 ¿No pudiste prever que esa manada de lobos con piel de mozos quería violarte?, claro, uno de ellos es guardia civil y también burló los test de idoneidad para entrar en el Cuerpo; ¿no pudiste percatarte de que andaban en procura de un hotel donde consumar su ultraje?, claro, estabas distraída con “el Prenda”, el más detestable, el que primero habías conocido y con el que más habías contactado; ¿no pudiste huir?, ¿no gritaste?, ¿te forzaron a entrar en el portal?, ¿te taparon la boca?, ¿te pegaron?, no, pero claro, pensabas que solo iban a liar unos canutos, estabas en shock y además si te resistías podía ser peor. Te entiendo. Y te creo. Pero créeme hija mía, el “hagas lo que hagas, quítate las bragas”, que has colgado después en Instagram está de sobra.
 Hijo mío, le diría, si este fuese el caso:
 ¿En verdad que llevabais “retinoles” para las violaciones? ¿En verdad le administrasteis burundanga a la chica? ¿En verdad fue sexo consentido? ¿Cinco contra una?, hasta los perros actúan de otra forma. ¿Es que no había un solo hombre entre esa jauría de bestias? ¿Por qué le robasteis el teléfono, para que no pudiera pedir auxilio? No me contestes. Tienes derecho a guardar silencio. Tienes derecho a no declarar contra ti mismo. Tienes derecho a no confesarte culpable. Tienes derecho a defenderte. Tienes derecho a un juicio justo. España entera os ha condenado. Las redes sociales ya han aplicado su justicia alternativa. La Fiscalía pide para cada uno de vosotros una pena de 22 años y 10 meses. Perderéis lo mejor de vuestra vida si os condenan. Y yo ya estaré muerto cuando salgas.
 Eres sangre de mi sangre. Me arruinaré para defenderte, buscaré todas las pruebas que puedan exculparte, mentiré si es preciso, recurriré a quien haga falta. Pero si te declarasen inocente, o, en caso contrario, si aún siguiese vivo cuando hayas purgado tu culpa, créeme, hijo mío, yo jamás podré perdonarte.
 Qué chapucera es la justicia bricolaje. No puede haber justicia sin verdad. Y eso solo corresponde a los tribunales que la imparten.