Dónde fueres, haz lo que quisieres

Dónde fueres, haz lo que quisieres

Edalle! Ahora con el puto ‘burkini’. Bañarse así es como lavarse son pies con los calcetines puestos. Ni motivos higiénicos ni pollas. Estos mendas -siempre dando la nota por Alá y por acullá- lo que no quieren es que le veamos el culo, ni el vientre flácido del puerperio, a sus mujeres. Gran callada. Cuándo dejarán de joder. De pedir ya sabemos que no dejarán nunca. De matar, habrá que convencerlos. 
 Y una de las maneras es forzarlos a que se adapten. Y a que se integren. ‘Donde fueres haz lo que vieres’, decimos en España. Los ingleses apelan a las ventajas de hacerse ciudadanos de Roma (civis romanus sum): ‘When in Rome, do as the Romans do’ (Cuando vayas a Roma, haz lo que los romanos). Y eso que ahora también la cagaron con lo del brexit. Hasta Darwin dice que la clave de la subsistencia radica en saber adaptarse: ‘No sobrevivirá el más fuerte o inteligente, sino quien pueda manejar mejor el cambio’. Nada dice de que haya que tener hijos como conejos para perpetuarse como especie dominante. Hay que recordárselo a estos padrotes, de múltiples mujeres e innumerables descendientes. 
 El caso es que llegan besando el escudo del Barça, o del Real Madrid; en zapatillas Nike y pantalones Levis; con polos Lacoste y afeitados con Guillette; y al cabo del tiempo, de tratarlos bien, de aceptarlos en las colas de abastecimientos sociales como uno más, en los comedores humanitarios como una ración menos, de permitirles sus mezquitas, sus ritos y su Corán, se montan una chilaba, se dejan crecer la barba y se radicalizan. Esto a qué cojones se debe. 
 Por supuesto yo no tengo ni islamofóbica idea. Doctores tiene la santa madre iglesia, que se respondía cuando no había respuesta y el catecismo nos enseñaba a ser imbéciles. Fe no es creer gilipolleces si las vemos. Pero este marrón no debiéramos dejárselo solo al Vaticano. Entre otras cosas, por aquello de que consejos vendo que para mí no tengo. Y en cada cura hay un modisto en ciernes. Y en cada iglesia una pasarela en potencia. Todavía andan con lo de que si las faldas no más arriba de la rodilla y los hombros tapados con decoro, para entrar en un templo a hablar con Dios. Aquel que nació entre vacas. Que fue amigo incondicional -hay quien dice íntimo- de la María, la Magda, la… Pero en fin, no nos desviemos. 
 No. Este marrón tiene que depurarlo la Unión Europea. (Que, por otra parte, impone normas y exige listas de chequeo hasta para hacer de vientre). Y convertirlo en doctrina potable. Basta una directiva, un boletín, una disposición, un dictamen, una recomendación de aconsejable cumplimiento y todos: estados, autonomías, ayuntamientos y comunidades de vecinos a acatarla y a hacerla cumplir como si, por ello, nos diesen pasta. (Yo no lo descartaría: unos Feder, ‘fondos para el desarrollo religioso’, para acabar con tanto santón y tanto oremus.) Y una troica –tres artículos- para acabar con los fundamentalismos y enjuiciar un poco las creencias. Que si la fe mueve montañas, de entrada ya hay que echarles encima a los ecologistas.
 Es muy simple: Artículo primero: Europa es laica. Cualquier norma común prevalecerá sobre cualquier regla o doctrina mística. Artículo segundo: prohibido cualquier tipo de ostentación religiosa en el vestir, en el comer, en el hablar. Artículo tercero: (intencionadamente en blanco); para poder incluir y prohibir cualquier otra práctica religiosa no contemplada en los dos artículos anteriores.
 Cúmplase. Y a tomar por… todo el cuerpo el sol, que es bueno contra el raquitismo.