Cop de riure

Es lo que a uno le entra al contemplar este esperpento: un golpe de risa
 Los ministros, los políticos y el presidente del Gobierno llamaron “golpe de Estado” a la declaración unilateral de independencia, ergo, ¿por qué no se actuó ipso facto en vez de andar enviándole misivas a los causantes?, ¿por qué quienes lo perpetraron siguen todavía en la calle, mofándose de España? 
 El Tribunal Constitucional declaró ilegal el referéndum, ergo, ¿por qué los cabecillas (de serrín) que lo promovieron, prepararon, consintieron no entraron ya en la trena?, ¿por qué, por contra, se cargó contra la población que fue a votar el día de la vergüenza? 
 Resulta que la ley mordaza permite detener a un perro flauta por hacerse un selfi junto un madero durante el desalojo de un okupa, y sin embargo una panda de energúmenos destrozó coches patrulla, desplegó banderas ilegales, realizó escraches, ejecutó caceroladas, mantuvo secuestrada a la funcionaria de un juzgado y a los policías que la acompañaban y ni siquiera se les dispersó remojándolos con chorros de agua.
 Si la justicia lenta no es justicia, y si se puede delinquir por omisión, ¿por qué tardó tantísimo el Gobierno en aplicar el artículo 155 de la carta magna?, ¿a qué esperaba, a que las ranas criasen pelo o a que las de la CUP se depilaran? 
 Si Puigdemont, Junqueras y la Forcadell fueron los instigadores del “procés”, los financiadores, los auténticos golpistas, ¿cómo puede, según el ministro portavoz, “ver con agrado” el Gobierno el que vuelvan a presentarse a las elecciones del 21 de diciembre?; es más, ¿cómo se les puede consentir tal sinsentido siendo tamaño el desacato?
 Si hay un par de mendas detenidos por una jueza, sospechosos de sedición, los famosos Jordis, y hasta un preso común ha pedido ser cambiado de celda por no aturar tanta “matraca independentista”, ¿cómo es posible que el CNI no se haya enterado de nada hasta ahora?; ítem más, ¿cómo ha podido fugarse el Puigdemont y los cinco ex consellers delante de las narices de quienes las metían hasta bajo las sayas de la Corinna y demás barraganas del rey emérito sin que éstos lo supieran, y sin que pudiéramos, al menos, disfrutar de las imágenes de su ridícula huida?, ¿qué tipo de inteligencia “sálvame de luxe” estamos sosteniendo con nuestros impuestos?
 ¿Y qué decir del circo que han montado en Bruselas estos payasos que, presuntamente, representan a media Cataluña?, ya lo quisiera para sí el Padre Silva cuando fundó Benposta. Si la hiperventilación melodramática del molt despreciable president acusando a la Justicia española de falta de garantías es el “seny”, la “grandesa” y la “saviesa” del “poble catalá” yo soy el papa Francisco.
 Golpe de risa no, es que si no fuera para llorar, uno hasta se iría por la pata de tanto desternillarse.