"Yo seré la última"

"Yo seré la última"

Estamos tan pendientes, con razón claro, de cuanto sucede en Cataluña que apenas préstamos atención otros asuntos. Por eso hoy no oye a escribir del recién elegido presidente del Parlamento catalán, ni tampoco me voy a referir a las de la raciones de Pedro Sánchez o a las de Mariano Rajoy, Rivera o Iglesias. Hoy voy a dedicar esta columna a un libro.
No pude dejar de estremecerme cada palabra que leía. El testimonio de Nadia Murad me produjo una profunda sacudida y sobre todo el malestar de saber que son muchas las niñas y las mujeres que viven hoy en el mismo infierno del que escapo Nadia y que por tanto desgraciadamente ella no será la "última".
Nadie Murad era una jovencísima campesina yazadíe que vivía en Iraq. Su vida era sencilla y no aspiraba a nada que no fuera a la tranquilidad de lo conocido, su familia, el campo que se extendía ante su mirada, un futuro junto a algún joven de su comunidad.
Pero un día llegaron los hombres del Estado Islámico y asesinaron a todos los hombres de su pueblo y se llevaron a todas las niñas y mujeres. A ellas las tenían reservado otro destino aún más cruel si cabe que la muerte: las convirtieron en esclavas sexuales.
Nadia escribe con precisión lo que suponía ser violada a diario por distintos hombres. Las humillaciones, las torturas, el miedo, el no llegar a sentir su propio cuerpo apaleado.
"Yo seré la última" es el testimonio de Nadia sobre el infierno en el que se vio confinada y como ella explica si ha escrito ese libro, redactado con sencillez, dirigiéndose al lector, es porque quiere que algún día los hombres del ISIS, del Estado Islámico, o como se les quiera llamar, terminen ante el Tribunal de La Haya juzgados no solo por sus crímenes de guerra, sino por los crímenes cometidos contra miles y miles de niñas y mujeres y no solo yazadíes.
Rabia, indignación, asco, horror, todo esto y mucho más se siente cuando se recorren las páginas del relato de Nadia.
No, no es un libro más, no se trata de otra historia de la guerra, se trata de un testimonio desgarrador ante el que no podemos ni debemos permanecer indiferentes y por tanto debemos hacer lo imposible por hacer realidad que un día Nadia vea sentados ante el Tribunal de La Haya a todos esos hombres que llevaron a las entrañas del infierno a miles de niñas y mujeres.
Les recomiendo que lean el relato de Nadia Murad.