¡Qué vergüenza!

¡Qué vergüenza!

Hay cifras que estremecen como que el cuarenta por ciento de los españoles no leen. No diré que me sorprende pero sí que me escandaliza.
Y no me sorprende ya que, la lectura, ha dejado de ser parte fundamental de la educación de nuestros hijos. A nuestros políticos, los que hacen las leyes educativas, les suele preocupar más los metros cuadrados del aula o el número de ordenadores que fomentar la lectura.
Conozco profesores de bachillerato e incluso de la Universidad que cuentan como algunos de sus alumnos tienen problemas de comprensión lectora.
El problema de fondo es que la lectura prácticamente ha salido de las aulas. Eso de leer en el colegio todos los días al menos una hora lo consideran una antigualla. Así que no es extraño que a los jóvenes cada vez mas les cueste leer. Además los libros cuentan con la competencia de todos los artilugios electrónicos y hoy en día los críos andan con los teléfonos móviles en la mano de la mañana a la noche.
Hace un par de días que el gremio de editores hizo pública esa vergonzosa cifra de que el cuarenta por ciento de los españoles no lee. Y en las teles acompañaron la noticia saliendo a la calle a preguntar a la gente. Me sobrecogió ver y escuchar a muchos de los que les preguntaban que efectivamente ni leían, ni les gustaba hacerlo ni tenían la más mínima intención de coger un libro durante el resto de su vida.
Ingenua de mi pensé que seguramente la oposición pediría un pleno extraordinario para tratar el tema, o cuanto menos que se reunirían con urgencia las comisiones de educación y la de cultura. También imagine que los portavoces parlamentarios, ya saben Errejón, Antonio Hernando, Aitor Esteban, Juan Carlos Girauta se estarían reclamando información al Gobierno. Pero ni "mu", no han dicho esta boca es mía, como si no fuera con ellos esta catástrofe.
Eso sí desde el ministerio de Cultura anuncian un plan. Pero poco más. Claro que más que un plan se necesita un planazo para remediar la situación.
Un país en el que sus políticos no tienen entre sus prioridades la educación y la cultura, un país que no escandaliza ante un hecho tan grave como que el cuarenta por ciento de los españoles nunca coja un libro, es un país, siento decirlo, que está medio muerto.
Yo no sé ustedes, pero yo siento vergüenza.