Está sucediendo

Lo que muchos creían que no iba a suceder está sucediendo y es que Donald Trump empieza a cumplir algunas de sus más controvertidas promesas electorales.
Su primera decisión ha sido poner en marcha las medidas proteccionistas de la economía norteamericana derogando el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica con once países del Pacífico. 
Trump parece ser un hombre de obsesiones inamovibles y el proteccionismo económico al grito de "América Primero" es uno de ellos. Como lo es haber empezado también a desmontar la reforma sanitaria de Barack Obama o continuar con sus reiterados ataques a la prensa acusándola de mentir en todo lo que se refiere a él.
O sea que se está desvaneciendo a marchas forzadas la vana esperanza de que Trump cambiaría una vez que se sentara en el Despacho Oval. Sus primeras decisiones no dejan lugar a dudas, de manera que habrá que ponerse en lo peor porque algunas de sus promesas electorales pueden sacudir el marco de las relaciones internacionales.
Una de las obsesiones de Trump es China y este país no se va a dejar amedrentar por la nueva Administración norteamericana lo que puede dar lugar a una etapa de tensión que obligará al resto de los países a alinearse con uno u otro.
También puede provocar el caos en Oriente Medio si finalmente traslada la embajada de Estados Unidos desde Tel Aviv a Jerusalén.
Es decir el mundo se tiene que preparar para un cambio brusco del "estatus quo" que imperaba hasta el momento en las relaciones comerciales y con más o menos altibajos también en las relaciones diplomáticas. Donald Trump va a marcar la agenda política y económica y eso obligará al resto de los países a tener que dar una respuesta inmediata a esas decisiones.
Si la Unión Europea tuviera más consistencia que la que tiene podría aprovechar esta circunstancia para afianzarse como potencia a nivel mundial alentando una agenda política y económica propia.
El problema es que la UE sufre una crisis de identidad a raíz de los efectos devastadores de la crisis económica que ha llevado a muchos ciudadanos a ver la Unión como un problema en vez de como una solución a los problemas.
En cualquier caso la UE no puede permanecer de brazos cruzados ante las decisiones que va tomando Donald Trump y que pueden tener una repercusión política y económica más allá de las fronteras de Estados Unidos.
Y es que lo que podía suceder está sucediendo ya.