¡Qué pasada!

Como en el viejo tango de Carlos Gardel al PP de Mariano Rajoy le están volviendo uno a uno los fantasmas de las "gloriosas" legislaturas de Aznar. Nunca hay un buen momento para que un histórico del partido acabe detenido por corrupción pero, que duerma en los calabozos de la Guardia Civil justo el día en que deben aprobarse los presupuestos con la aquiescencia de otras fuerzas políticas, parece una broma del destino.
Al pobre Martínez Maíllo, al que le toca poner la cara ante la vergüenza (porque Pablo Casado está desaparecido a la espera de los resultados de la investigación sobre sus titulaciones), ya casi recita de corrido el consabido argumentario de: "ya no forma parte del PP", "hace años que no tenía ninguna responsabilidad", "es un caso aislado"... No obstante, como al núcleo duro de Génova no les parecía suficiente, se ha empezado a hacer correr el rumor de que Zaplana "últimamente se había acercado mucho a Ciudadanos". Aparta de mí este cáliz.
Otro aspecto sorprendente de la detención de Eduardo Zaplana es que haya sido el blanqueo de capitales, es decir la "torpeza" en un hombre de su habilidad, de repatriar dinero de paraísos fiscales lo que le lleve, por fin, ante la Justicia. Porque ese dinero repatriado, se habla de diez millones de euros, tuvo que salir necesariamente de las arcas públicas y han pasado tantos años que los delitos pueden, casi con seguridad, haber prescrito.
De nada sirve que la ciudadanía, curada de espanto, se entere ahora de que su paso por la Generalitat valenciana fue un negocio de enriquecimiento personal, si a él y a sus colaboradores les va a salir casi gratis. Porque las penas por blanqueo son muy tolerables si mantienes integro tu patrimonio en el exterior, que es a lo único que aspiran los corruptos de este país. Pregúntense si Mario Conde, Luis Roldan, Rodrigo Rato, Ignacio González, Correa, Bárcenas, Ana Mato, Jaume Matas o Urdangarin etc. viven en la indigencia.
Una foto de la escalinata de Moncloa con el último Gobierno de Aznar, que ayer tuvo gran éxito en las redes sociales, dejaba en evidencia que la única que se salvaba de sospechas de corrupción era Ana Pastor. No es de extrañar que su nombre se baraje como sustituta de Rajoy. Al PP se le agota la cantera antes de estrenar los cargos.
Y como el pasado siempre vuelve (sino que se lo pregunten a Griñan y Chaves sentados tantos años después en el banquillo por el caso de los ERE), hay quien recuerda que antes de apartarlo de su cargo de portavoz, en el grupo parlamentario del PP en el Congreso, Mariano Rajoy disfrutó de unas vacaciones navegando por el Mediterráneo en compañía de Zaplana y Matas. ¡Vade retro! Lo mismo que ha dicho el presidente de Telefónica que le ha cesado en el muy lucrativo cargo que ocupaba en la compañía.
La que no ha dudado en sacarle rédito a la detención ha sido Irene Montero, que para justificar sus cuitas ha dicho que se ha exagerado el escándalo de su casa para tapar la detención de Zaplana. Que tendrá que ver el culo con las témporas.