El tropezón

Tengo a Pablo Iglesias por un político inteligente, con la cabeza bien amueblada, -aunque a mi no me terminen de gustar esos "muebles"- y sobre todo, pensaba yo, que era un idealista.
Por eso no comprendo como ha podido cometer un error tan de bulto como el de comprarse un chalet en una zona residencial de la sierra madrileña y a un precio imposible para la mayoría de los jóvenes de su edad que inician una vida en pareja.
El chalet es precioso, de manera que alabo el buen gusto de Pablo Iglesias e Irene Montero, y desde luego ambos tienen todo el derecho de comprarse una vivienda puesto que lo hacen con su dinero, un dinero que no es fruto de la especulación ni de la explotación de nadie. El problema es que comprar ese chalet supone alejarse de la gente que dicen querer representar. Significa que ya no son lo que eran.
Todo el mundo tiene derecho a progresar, y es evidente que ser diputado es un progreso en la carrera política de Pablo Iglesias e Irene Montero. Pero ..... sí, pero es que ese chalet no casa con las proclamas que hacían cuando eran miembros activos del 15-M, o lo que han venido defendiendo en distintas tribunas, incluida la del Congreso.
Pablo Iglesias ha sido especialmente duro a la hora de enjuiciar lo que él decía que eran, y en muchos casos son, comportamientos de "casta". Él decía querer conquistar el cielo y para ello condenaba al Infierno a todo aquél que no comulgaba con sus postulados.
Ha sido una constante la dureza de los líderes de Podemos a la hora de enjuiciar comportamientos ajenos, señalando hasta el estigma a sus adversarios.
Por eso me cuesta entender como Iglesias-Montero o Montero-Iglesias, tanto monta, monta tanto, han cometido un error de bulto cuya consecuencia innegable es una perdida de credibilidad.
Podrán ganar la consulta que han convocado para que las bases de Podemos decidan sobre su futuro, pero sin duda en sus carreras políticas ya hay un antes y un después, y esa línea la marca la compra del chalet.
Como decía el gran Julio César, la mujer del César no solo tiene que ser honrada sino parecerlo.
Pues eso, no basta que Pablo Iglesias lance diatribas contra quienes él califica como "casta" sino que no se puede permitir hacer nada que le aleje de donde viene. Es una cuestión estética.
Por lo demás, en política como en la vida, resistir es vencer.