Con Cataluña no se juega

Con Cataluña no se juega

En mi opinión Albert Rivera ha cometido un error, y no precisamente leve. Se puede comprender que Rivera y su partido estén hartos de que Mariano Rajoy y el PP les ninguneen pero se han equivocado en la respuesta.
Un partido que aspira a gobernar no debe hacer partidismo en asuntos de Estado. La aplicación del artículo 155 de la Constitución no es un asunto baladí, es de tal trascendencia que debe de estar fuera de la pelea política.
Es más, Albert Rivera debería de tomar nota de los muchos apoyos que en su día perdió el PSOE precisamente por no tener una postura clara y contundente respecto al problema catalán.
Sin duda el Gobierno no tiene una línea política clara en lo que respecta a Cataluña pero de ahí a amenazar, como ha hecho Rivera, en retirar su apoyo a la aplicación del 155, media un abismo.
El líder de Ciudadanos tiene otras muchas opciones para presionar al Gobierno incluso para romper el acuerdo que a Mariano Rajoy le permite gobernar, pero lo que nunca debería utilizar como elemento de presión es Cataluña.
Es evidente que Mariano Rajoy no tiene ninguna sintonía con Rivera, y que tanto Rajoy como el PP creen que ninguneando y atacando con ferocidad a Ciudadanos van a conseguir parar la sangría de votos que padecen los populares a favor del partido naranja.
Se equivocan, lo mismo que se equivoca el PSOE convirtiendo a Ciudadanos en el único centro de sus ataques precisamente por el mismo motivo, porque se ha convertido en un adversario a tener en cuenta.
Es tal el pánico que a populares y socialistas les provoca Ciudadanos que sobreactúan. Pero también Ciudadanos está empezando a cometer errores de bulto. La encuestas no son las urnas, y por mucho que las encuestas apunten a Ciudadanos como probable partido ganador de las próximas elecciones, aún falta demasiado tiempo para dar por conseguida la piel del oso. Lo peor que le puede pasar a Rivera y a Ciudadanos es que leviten, que se den por ganadores, que pierdan perspectiva y sobre todo que actúen con soberbia.
Albert Rivera tiene motivos sobrados para decirle a Mariano Rajoy que hasta aquí han llegado y ahí se queda, pero en lo único que no puede retirar su apoyo al Gobierno es en la aplicación del artículo 155 de la Constitución en Cataluña. Sería imperdonable que lo hiciera. Dice el refrán que rectificar es de sabios y es lo que en este asunto debe de hacer Rivera. Que rompa con el Gobierno si quiere pero sin romper el bloque constitucionalista.