Amagar y no dar

Pedro Sánchez lo ha dejado claro: tiene intención de gobernar hasta el 2020. Lo que no ha dicho es cómo lo va a conseguir habida cuenta de que el PSOE no tiene diputados suficientes como para sostener al Gobierno.
Y esa es la segunda parte del asunto y sin duda la principal porque lo que es evidente y así lo han recalcado desde el PDeCAT, es que los votos de los partidos que le han hecho presidente tienen un precio. La cuestión es que Sánchez no puede pagar según que precio porque no tiene el mandato de los votantes para pasarse ni un milímetro en cuanto tiene que ver con la configuración del Estado.
Vaya por delante que en mi opinión el Presidente del gobierno hace bien en intentar agotar lo que queda de legislatura y que por tanto para eso no tiene otra opción que la de dialogar y negociar con los distintos grupos parlamentarios. El problema es que los independentistas catalanes ya han dicho cual es el precio que ponen a sus votos y ese precio es que el Gobierno de España permita que se celebre una referéndum de autodeterminación.
El próximo 1 de agosto la ministra de Administración Territorial, Meritxell Batet se reunirá con una representación de la Generalitat con el objetivo de que se renaude el diálogo entre el Gobierno y las Generalitat. Bienvenida sea la reunión pero resulta inquietante que desde el Gobierno catalán hayan manifestado que para que el diálogo fructifique pondrán sobre la mesa que el Gobierno Sánchez haga lo que tenga que hacer para que los políticos presos salgan de la cárcel además de hablar también del referéndum.
Como los independentistas parecen ignorar como funciona el Estado de Derecho habrá que recordarles que sus correligionarios están en la cárcel por haber quebrado la ley y que son los tribunales los que deciden y que ningún gobierno democrático ni mete ni saca a nadie de la cárcel.
Además resultaría escandaloso que el Gobierno presionara, pongo por caso, a la Fiscalía.
En cuanto al referéndum como es ilegal es de esperar que la ministra no hable de ilegalidades, vamos digo yo. Lo que sería imperdonable es que Pedro Sánchez pagara precios que no puede pagar con tal de gobernar.
Dialogar y llegar a acuerdos dentro de la Constitución y sin forzarla es una cosa, retorcerla, otra.