Vigo, que crece de isla en isla

Vigo, que crece de isla en isla

Hace 25 años se puso encima de la mesa el desarrollo en Vigo de un barrio ex novo, partiendo desde cero, para lo cual habría que hacer absolutamente todo: comprar terrenos, urbanizar parcelas, construir viviendas y desarrollar servicios. El parto fue largo y dio como resultado el polígono de Navia, que ha tenido numerosos éxitos -es el barrio más joven de Galicia- pero se ha encontrado con un problema muy vigués: se ha convertido en una especie de isla, aislada del resto de la ciudad, conformando en sí mismo un núcleo poblacional propio, que lógicamente si no se corrige tenderá a conformar su propia identidad apartada del resto. Ya lo ha hecho: el comportamiento electoral de Navia resulta tan radical como singular y llamativo y no añado más. En todo caso, se trata de justo lo contrario de lo que necesita Vigo, municipio que tiende a la disgregación por su orografía imposible y también por su propio origen: nace de la conjunción de cuatro ayuntamientos que a su vez estaban organizados en parroquias y lugares. Conseguir que todo ello se convierta en algo parecido a una ciudad de cierta coherencia ha costado todo un siglo y el trabajo está sin finalizar. 
Navia se trazó en una zona amplia y con enormes posibilidades por su emplazamiento. En algún momento anterior se planteó como posible ubicación del campus cuando la universidad todavía no existía. Habría sido una gran idea por cuanto el monte está mucho más lejos y no ayuda a que la institución se integre en el día a día. La ventaja es que hay superficie suficiente para poder ampliar sus instalaciones. En todo caso, también la universidad ha percibido el problema y de ahí la apertura de un nuevo "campus" en la ribera del Berbés, que viene a ser la capital de Vigo, para salir de la isla de las facultades y escuelas de Marcosende, en la parroquia de Zamáns, a su vez otra isla viguesa por su especial característica rural.
Navia se ampliará ahora con 1.500 viviendas más, extendiendo la superficie hacia Coia y la parroquia de San Paio, que tendrían que ser puentes para que el polígono se convierta en un barrio más de Vigo, mejor por cuanto se ha planificado, y no en un extremo alejado y perdido. Continuará...