una verdad de los incendios

una verdad de los incendios

Ya sabemos un par de cosas: la primera, que el 100 por cien de los incendios fueron provocados por la mano del hombre, ya que ninguno de ellos tiene origen en un accidente de la naturaleza, como un rayo, por ejemplo. Que sean provocados no quiere decir que hayan sido todos voluntarios, aunque es probable que hasta el 80 por ciento de ellos sean fruto de una decisión humana. Pero nada de ello ha llevado en el pasado ni en el presente a la existencia de una trama organizada. Y esa es  lo segundo que ya sabemos.
El fiscal, como ya habíamos apuntado, no cree que haya una coordinación de esfuerzos pirómanos y sí en cambio encuentra el paisaje habitual de Galicia, en la mayoría de los casos vecinos de las propias zonas quemadas (se estima una distancia entre uno y diez kilómetros), que plantan fuego aprovechando las circunstancias. ¿Motivos? Todos o ninguno, pero no difieren de los hallados en la ola de incendios de 2006, incluso peor que la de hace unos días: enfrentamientos personales, odios, patologías variadas, problemas con los “marcos”, conforman un universo rotundamente gallego que en circunstancias excepcionales explosiona. Como las que se dieron el domingo 15: un calor sofocante fuera de la temporada de verano y por tanto con menos medios alerta combinado con la llegada de la cola de un huracán con vientos fuertes y cálidos sobre un monte seco y cargado de combustible por una prolongadísima temporada sin lluvias y el abandono del rural. 
Entre los dos detenidos, un vigués en Ourense y una vecina de Mos, suman tres hectáreas calcinadas. O sea, que de trama nada. Eso no reduce el problema ni las soluciones, que pasan por un pacto de Estado. Continuará...