el síndrome cristiano ronaldo

el síndrome cristiano ronaldo

Los vigueses son -somos- propensos al lamento, a sentirnos victimas de injusticias, lo que podríamos denominar algo así como el síndrome Cristiano Ronaldo. Ciertamente hay causas que lo alimentan, como la dichosa capitalidad, que ha obligado a pelear por servicios y dotaciones que otras ciudades, como por ejemplo Pontevedra o Soria, logran por derecho. Santiago también goza de un cierto privilegio como capital autonómica, que le reporta unos fondos extra... Todo ello es cierto, pero también hay que echar una vistazo a que Vigo dispone de dos consorcios públicos, uno del Estado y otro de la Xunta, que suponen fuertes inversiones anuales y probablemente puedan verse como discriminaciones desde fuera de la Muy Leal. 
Uno, el Consorcio Casco Vello, que desde hace más de diez años permite la transformación del barrio histórico, que ya puede ser visitado sin dar vergüenza. La zona alta, antes la oscura y peligrosa Ferrería, se ha llenado de vida aunque todavía falta mucho para su normalización. En cuanto a O Berbés entra en el mismo proceso, con la apertura de la Universidad de Vigo en un local del Consorcio Casco Vello, y el albergue de peregrinos, que promete marcar un antes y un después en la historia local. 
Y el otro, el Consorcio Zona Franca: es un privilegio tener una agencia de desarrollo comarcal del Estado que el pasado año cerró con 20 millones de beneficios, capaz de realizar inversiones para captar empresas y crear empleo, para impulsar proyectos tecnológicos y a la Universidad, en la ETEA, y apoyar iniciativas del ámbito urbano, como la Panificadora ahora y en el pasado los túneles o Abrir Vigo al Mar. Qué diríamos si estuviera en Santiago...