Presupuesto sin sorpresas

Presupuesto sin sorpresas

No ha habido ninguna sorpresa ni una nueva actuación en los Presupuestos del Estado entre otros motivos porque la gran sorpresa se la había reservado -con razón- el día anterior Mariano Rajoy al anunciar en su visita a Pontevedra la construcción del último tramo de la Autovía Rías Baixas, entre Vigo y Porriño. Que jubilará al fin la A-55, que no es sino el desdoblamiento de la antigua Nacional 120, con sus escasas virtudes y todos sus defectos, amplificados con el paso de los años. Que aparezca en el Plan extraordinario de Inversiones en Carreteras es la mejor noticia: quedarse fuera de las cuentas estatales -cuya aprobación está más que en el aire- permite que se pueda construir por el sistema público-privado, más rápido. 
Es la misma fórmula de financiación que se utilizó en la ejecución del hospital Álvaro Cunqueiro: la Administración paga un canon durante un tiempo, en este caso 30 años, como una especie de peaje en la sombra, a cambio de disponer de inmediato de la infraestructura. Supone realizar una aportación mayor a cambio de disponer de inmediato del servicio, como en una hipoteca para adquirir un piso. Por tanto, de los Presupuestos del Estado para el ejercicio en curso no se podía esperar grandes novedades y no las hubo. 
En el lado más negativo, como reconocía la portavoz del PP vigués, que un año más la variante AVE de Cerdedo aparece con una consignación ínfima, la misma que en los últimos años, apenas un millón de euros para una obra de unos 2.000 millones. Es decir, nada. Tampoco es una sorpresa: el tramo de alta velocidad de 50 kilómetros entre el norte de Pontevedra y Ourense, que permitiría una conexión directa desde Viog sin pasar por Santiago, está en el limbo de la evaluación ambiental, donde lleva años y años. Continuará...