Lores superstar

Lleva ya tantos años de alcalde Miguel Anxo Fernández Lores en Pontevedra, va para veinte, que probablemente a estas alturas considera el despacho oficial del consistorio como su propia casa. Tantos, que no tiene ningún problema en romper su propia promesa, realizada en las anteriores municipales, de que bajo ninguna circunstancia se volvería a presentar. Pues sí, se va a presentar y lo más probable es que vuelva a repetir, de una u otra forma, como lista más votada, por mayoría o en una combinación tipo Pedro Sánchez. De todas las formas posibles, ganando y sin ganar, ha alcanzado el trono de la Boa Vila. Es una ocasión tenía de contrincante a Teresa Pedrosa, que se despide de Zona Franca.
En una ciudad que vota a la derecha en todas las elecciones, Lores ha logrado convertirse en su adalid municipal mediante un modelo que gusta a sus vecinos, así que no hay mucho más que decir: suya es la palabra y de nadie más. A mí no me entusiasma convertir una ciudad en una especie de museo y echar a patadas a las empresas, pero ellos sabrán. 
Fernández Lores conoce bien el tapete que pisa y no se atreve a salir de Pontevedra. Las pocas veces que ha apoyado al BNG en listas gallegas y provinciales se han saldado con fracasos rotundos. Es un grande en la Boa Vila y un pequeñín fuera del Lérez. Ayer hizo una de sus excepciones pasando por Vigo para dar unos apuntes curiosos. Se nota que tiene a Marea como enemigo y aprovechó para lanzarles pullas por la vía que más les duele, ser una copia del independentismo catalán. Y también contra Feijóo, éstas más finas, porque después de todo no compite. Sobre Vigo no tenía nada que decir y nada dijo. Para qué.