En sólo un año

Lo decía de forma gráfica Gonzalo Caballero: “Hace un año, nadie habría creído que Pedro sería presidente del Gobierno y yo secretario del PSdeG”. Pues no, nadie habría creído una profecía, pero así es. Gonzalo Caballero incluso está en condiciones de optar con ciertas garantías a la Xunta, aunque dentro de dos años, quién sabe. 
De momento, viento de cola con el Gobierno que el demoscópico Michavila califica acertadamente de “perfecto para las encuestas” y preparado para recuperar votos de Cs y Podemos, y por tanto, con vocación de durar hasta que los gurús de los sondeos digan que es el momento de disolver. O sea, lo más cerca del final de la legislatura, que termina en dos años exactos. PS montó su gobierno con todas las cuotas e hipotecas autoimpuestas y con un par de aciertos aplaudidos: la designación de José Borrell, un crack en la defensa del Estado de Derecho en Cataluña y un hombre capaz en la Administración, y la gallega Calviño para Economía, garantizando la ortodoxia comunitaria, otro buen detalle para tranquilizar. En definitiva, lo que se dijo el día 1, que iba a montar un Ejecutivo cauto y efectista y así ha sido. A partir de ahora, comienza el trabajo, que en Galicia pasa por cumplir algunos compromisos acordados con el Gobierno autonómico y el local: la nueva A-52 no puede paralizarse salvo que se opte por rescatar la AP-9 entre Pxueiros y Porriño; Cerdedo tiene que moverse y Rande, aclararse.
Mientras, Feijóo sigue construyendo su casa en la Ría y no ha vendido su piso de Vigo. Su entorno -no el de los futbolistas, sino el de los que mantienen contacto directo- reconoce no saber qué hará el hermético presidente, quien sólo señala su vocación por Galicia y sus asuntos personales. Continuará...