El peso de Vigo

En plena crisis del agua -potabilizadora, embalses, lluvias que se esperan desde mañana con fuerza, trasvases necesarios y cuestionados y la evidencia de la dificultad de regular los recursos hídricos- acaba de ponerse en marcha la reorganización del sistema sanitario gallego, que en el caso de Vigo apenas supone modificaciones más allá de un dato relevante: desde ahora, Galicia se divide también en siete demarcaciones, una por cada una de las siete ciudades, otro paso para reforzar el estatus especial de la Muy Leal, ya cabecera del área metropolitana en el reparto de la Xunta en cinco delegaciones. Con buen criterio, la Administración gallega ha decidido fijar siete áreas funcionales pivotando en torno a otros tantos grandes hospitales y Vigo se coloca con sus dos centros sanitarios generales, Povisa y Cunqueiro, así como el resto de la red, con Meixoeiro y Nicolás Peña. Desaparecen áreas comarcales como Valdeorras en Ourense y Arousa, ésta última  tras integrarse en Pontevedra. 
Vigo sigue como estaba pero por otra parte mejora su calificación al irse orillando el criterio provincialista -que se mantiene en Lugo y Ourense, donde existe una unidad- e imponerse en Galicia la organización municipalista, en torno a grandes áreas urbanas. Ese es precisamente el tablero donde le interesa jugar a esta ciudad para constituir su estructura de servicios.
Vigo ya es una excepción de hecho y derecho en Galicia y también en España: una de las cinco ciudades que dispone de Audiencia sin ser capital; y quizá la única que cuenta con la sede de las direcciones provinciales de organismos como la Tesorería y la Seguridad Social, mientras Pontevedra sólo tiene oficinas. La Agencia Tributaria incluso cuenta con una delegación en Vigo para su partido judicial, independiente de Pontevedra. Son hechos que consolidan de facto la división de Galicia en más de cuatro territorios. Vigo ya es capital de Área. Pero no nos confundamos: aún la provincia importa y mucho. Continuará...