Corredor Atlántico y otras cifras

Corredor Atlántico y otras cifras

Ha tenido esta semana luz y sombra con noticias positivas y negativas sobre Nuestro Vigo. Favorables, con el anuncio de que finalmente Galicia entrará de pleno derecho el Corredor Atlántico de mercancías europeas y que la línea desde Vigo a León será el principal eje del Noroeste, lo que tiene toda la lógica y evita repetir el fiasco del tren de pasajeros, que todavía sufrimos y sufriremos por error -o equivocación, o falta de visión- en el trazado. ¿Qué significa entrar en el Corredor? Básicamente que las mercancías que entran y salgan por el puerto vigués tendrán una vía directa hacia el corazón de Europa gracias a contar con trenes de 700 metros y con infraestructuras adecuadas, lo que se traducirá en una fuerte inversión en la mejora de las vías que vendrá en gran parte de fondos europeos. Estar como ahora, fuera, significa quedarse a la intemperie y competir en peores condiciones. La ruina antes o después. Aunque todavía no se ha firmado el cambio en el Corredor Atlántico, ahora de Oporto a Francia, se da por seguro. Como también que tendrá el mismo rango que el Corredor Mediterráneo, hoy el que pesa en la economía española.
Las malas noticias llegan por la empresa Bosch, que a día de hoy es la segunda en generación de empleo en Vigo, sólo por detrás de PSA, con más de 2.000 puestos de trabajo en su centro local. Bosch, como PSA, es una filial española de una multinacional y acaba de anunciar una expediente de regulación temporal para la mitad de su plantilla. No sólo es una mala noticia, aunque quizá tenga solución: lo peor es que recuerda lo ocurrido justo diez años atrás, cuando la desacelaración se convirtió en crisis y la crisis en recesión absoluta de la que ha costado salir. A ello añadamos que los datos de actividad del puerto en el primer mes del año son negativos -y el puerto siempre marca por adelantado la temperatura local de la economía- y la que la balanza comercial de 2018 se ha cerrado en número rojos en Vigo con un déficit de 328 millones de euros, lastrada por la caída de la automoción. Ojo.