Aún no ciudad turística

Aún no ciudad turística

Vigo no es aún una ciudad turística pero puede serlo a poco que la economía marche y la Muy Leal sea capaz de exponer sus encantos. Todo ello dentro de un contexto español y gallego favorable, condición necesaria, que se dio en 2017. Lograrlo supondría un cambio radical incluso para la forma de entender la Muy Leal por sus habitantes y por supuesto un nuevo soporte para la economía local nada despreciable.
Vigo tiene las Cíes, su Ría, la posición central en la Eurorregión, en general buenas comunicaciones por carretera, aeropuerto y ferrocarril desde la Meseta y Portugal y ahora también una estación de paso del Camino de Santiago. 
No hay que subestimar esto último: ha bastado tan sólo la conversión de la ruta de oficiosa a oficial hace poco más de un año -gracias entre otros al trabajo de Amigos de los Pazos, que logró convencer al Gobierno gallego- para que se haya multiplicado el número de peregrinos, cuyo paso por la ciudad apenas es noticia. Su número es creciente, pese a la falta de un albergue (está comprometido por el presidente gallego) y de indicaciones precisas (ahí le toca a la Administración municipal) y todo indica que seguirá hacia arriba. Las Cíes, más la Ría, más el Camino Portugués por la Costa a Santiago más la posición de Vigo en el centro de la Eurorregión, con una buena publicidad y en buena armonía con el resto de ciudades complementarias componen una interesante oferta. Naval y automoción siguen sosteniendo a la ciudad pero un tercer pilar que permitiría relanzarla.

PD. "He dicho Vigo ante el ministro de Interior y se me ha desmayado entre mis brazos". Lo dijo Forges en una histórica viñeta, muy grande.