Nicaragua

Lo que está ocurriendo en Nicaragua es de gravedad suma. Todas las organizaciones internacionales claman por la paz después de más de tres meses de confrontaciones. Los ataques del régimen de Daniel Ortega masacran a la Iglesia católica como denuncian organizaciones mundiales. Ataques y sobre todo persecución a la juventud. Algún colegio lleva meses cerrado por miedo y las calles están desiertas por el terror que invade a miles de jóvenes que tienen que escapar o refugiarse.
Cerca de 500 son ya los muertos. Los paramilitares leales a Ortega, en connivencia con la Policía, imponen el terror que se ha extendido a las ciudades del país. La Iglesia se ha convertido en uno de los principales objetivos de estos grupos violentos, algo que el presidente ha alentado al desautorizar a los obispos como mediadores en el diálogo y calificarlos de “golpistas”. El cardenal de Managua, Brenes, ha denunciado: “La Iglesia es una santa, católica, apostólica y perseguida”.
Tanto la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) como la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (Acnudh) han señalado al gobierno de Daniel Ortega por la crisis en el país. La represión a las protestas, lleva a una grave crisis de derechos humanos. Son los cerca de 500 muertos pero también ejecuciones extrajudiciales, tortura, detenciones arbitrarias y atentados contra la libertad de expresión, quema de Iglesias profanaciones de templos por parte de simpatizantes y civiles armados enmascarados afines al Gobierno en parroquias y agresiones a la misma jerarquía eclesiástica. Muy de primera mano me explicaba la situación el secretario de la Nunciatura en Managua, amigo personal, y que, junto con el Nuncio, también fueron agredidos el 9 de julio al intentar ayudar a los sitiados por los paramilitares. El propio Daniel Ortega cargó contra los prelados en la celebración del 39 aniversario de la revolución sandinista que se niega a convocar elecciones en 2019 insistiendo en que acabará su mandato.
Las protestas contra Ortega se iniciaron el 18 de abril, por unas fallidas reformas a la seguridad social y se convirtieron en un reclamo que pide la renuncia del mandatario, después de once años en el poder, con acusaciones de abuso y corrupción en su contra. Y quienes protestan fundamentalmente lejos de ser delincuentes son estudiantes como recordó la ONU. Unicamente nos resta la oración por aquel pueblo hoy tan perseguido y acaso y recordar los versos de Rubén guido y acaso recordar los versos de Rubdiantes.tiendo en que acabar Darío, su poeta universal:
“Te lamentas de los ayeres con quejas vanas:/ ¡aún hay promesas de placeres en los mañanas!/ ¿Para qué las envidias viles y las injurias,/ cuando retuercen sus reptiles pálidas furias?/ ¿Para qué los odios funestos de los ingratos?/ ¿Para qué los lívidos gestos de los Pilatos?/ Gozad de la tierra que un bien cierto encierra”.
Paradójicamente Ortega, caudillo sandinista, pretende ser otro Somoza al que derrotó.