De la esperanza a la preocupante incertidumbre

De la esperanza a la preocupante incertidumbre

Recuerdo el día de la toma de posesión de Obama como presidente y teniendo delante el momento en el que su antecesor, G. Bush, subía al helicóptero para abandonar el Capitolio, titulaba aquí mis reflexiones: “Adiós, Bush, adiós”. Era el momento de una ilusión y una esperanza anhelada por la humanidad tras los conflictos y guerras interminables junto a la inolvidable fotografía de las Azores. Después, de una forma discutible y acaso como un apoyo a una nueva era, le concedieron, al primer presidente de color de los EEUU, el Premio Nobel, que por cierto nunca fue a recoger personalmente. Aquella esperanza y la Primavera Árabe se fueron desvaneciendo poco a poco. Las guerras continuaron y más, y los conflictos y el entendimiento mundial siguió muy herido. La ilusión que muchos tuvimos hace ocho años, se vio frustrada…
Y ahora, con una mezcla de escepticismo incluida, llega un personaje que, cuando menos, crea incertidumbre. Su misma imagen está muy lejos de ser atractiva y concitar consensos, lo cual, en la época del pluralismo y el diálogo, es de suma gravedad. Empieza barriendo las leyes y medidas de su antecesor y creando lógicas sospechas. ¿A dónde quiere llevar el mundo este magnate que al menos ofrece esa imagen de desequilibrio atacando a todos y sin dar ideas positivas y de paz? Llega del capitalismo más puro soltando frases y ofreciendo posturas que encrespan notablemente al mundo, algo de suma gravedad. Era (más que es) EEUU la primera potencia mundial y el motor del universo teniendo en sus manos increíbles posibilidades de fuerza. Y si ese poder, incluso bélico, va a estar al albur de las ocurrencias de un personaje movido solo por el dólar todo el mundo corre peligro. Estamos ante un riesgo cuando nos movemos en las manos de personajes faltos de equilibrios y ayunos de sentimientos humanos. Debiera tener en cuenta que EEUU es lo que es gracias a la inmigración que secularmente se fue asentando allí. Pretender eliminarla de cuajo es una gran temeridad. Bien que para él “Lo primero América”, pero su influencia es mundial y de las medidas que él tome nos perjudicaremos o lucraremos todos. 
En el fondo, al menos para mí, lo que me sugieren estas elecciones es lo ayunos que estamos de verdaderos lideres y nos sobran impresentables e inútiles personajes que van a lo suyo y a las ocurrencias de una noche tras un botellón o algo similar. El mundo lo que menos necesita hoy en día y siempre son los radicalismos y este buen señor, a juzgar por sus afirmaciones, lo es en grado sumo. Y produce perplejidad que haya ganado en las urnas. Tiene todo el derecho a ser el inquilino de la Casa Blanca, viendo los sufragios obtenidos. Pero ocurre algo muy curioso. Hasta la fecha, celebrados los comicios norteamericanos, la parte perdedora lo aceptaba del buen grado y todos contentos. En esta ocasión ha sido todo lo contrario. Una cosa ha logrado, y es dividir a la ciudadanía de su país y a la opinión mundial.
Son graves sus afirmaciones y la prepotencia que manifiesta como cuando dice que la prensa es deshonesta cuando ésta lo que hace es constatar la realidad y transmitirla. ¿Acaso desconoce el nuevo presidente los disturbios y manifestaciones tras su toma de posesión y el mayoritario rechazo del mundo femenino? Un último dato que crea más incertidumbre. Muchos dictadores, por ejemplo Hitler, llegaron democráticamente al poder… ¿Va Trump por ese camino?
Nos queda pedir que Dios reparta suerte ¡que falta nos hace! El jueves próximo hablaremos de la necesaria ilusión.