El uno, el otro y la del ratón

El uno, el otro y la del ratón

Cuentan los cercanos a ellos que, a la salida de una sesión del Concilio Vaticano II, los cardenales Quiroga Palacios y Bueno Monreal mantuvieron un gracioso diálogo. El purpurado de Maceda le hizo al cardenal sevillano una célebre pregunta que revela su retranca, ingenio y hasta grandes dosis de humor. Parece que la sesión conciliar había sido un tanto movidilla. Le pregunta Don Fernando a Don José María: “Eminencia: ¿a vuestra eminencia le acaece lo que a mí me acontece?”… Desconocemos la respuesta. Pues a mi en estas circunstancias ya ni sé si me acaece o acontece lo mismo que a ustedes sufridos lectores. Y por eso me vino a la mente el título que encabeza estas líneas. Permítanme que me explique que a lo mejor hasta se entretienen y tal vez les acaecerá lo que a mi me acontece, es decir, la duda que en este caso ya ni logro entender si es cartesiana. 
Vamos a ver lo que acontece dentro de mi mente bastante corta. Opino, si me lo permiten, que el curricular académico de uno es más bien escaso, los decibelios del otro son se oyen en todas partes ¿y la otra? ¡Ah!, aquí está la cuestión. “To be, or not to be, that is the question”, que se lee en Hamlet. Me explico. Hace muchos años trabajaba en casa de mi familia una excelente y muy querida señora que traía consigo muchas tardes a su nieta entonces muy joven. Se llama Susana y yo siempre le cantaba lo mismo que estaba entonces de moda: “Susanita tiene un ratón, un ratón chiquitín…” Supongo que van entendiendo antes de aterrizar en el escabroso terreno político español. Nunca, lo hemos dicho mil veces, son buenas las divisiones: muy malas siempre las inútiles discusiones y pésimos los rencores, rivalidades y enfrentamientos fuera de lugar. Destruyen hasta las cosas más nobles e incluso santas.
Pues eso mismo creo yo que está aconteciendo en el PSOE español ante unas primarias que ahondarán más las divisiones –ya lo verán- y perjudicaran notablemente a los españoles. A los votantes en primer lugar pero al país en general. Incluso la previsión de una división del partido sería nefasta y se están poniendo las bases para que esto ocurra si antes la cordura y sensatez siguen brillando por su ausencia. El espectáculo que están dando los partidos nacionales es digno de un sainete o más bien se avecina un drama camino de la tragedia final. Esto visto desde fuera. Porque da la impresión de que las divisiones acontecen cuando acaece que se pierde el poder y el célebre “pesebre” desaparece. Ahí está una de las causas y tal vez la fundamental.
Por eso a uno le parece que lo que necesitan todos es una visión de Estado que llena de generosidad, altruismo e incluso filantropía. El ir cada uno a lo suyo, aferrarse al sillón y dedicarse a insultar y desprestigiar al otro, llamado malamente “contrincante”, “adversario” e incluso “enemigo”… es de todo punto inadmisible y los mismos votantes debieran postergar en las urnas a todos esos “individuos” que luchan por aparecer, chupar cámara, lucrarse a todos los niveles y en definitiva buscar únicamente su medro y bien personal.
Personas sensatas del PSOE, que las hay, claman por esa ansiada unidad, por la cordura y amor al pueblo al que dicen representar. Acaso alguno crea que el barullo y las estridencias conduce a algo bueno. Personalmente lo dudo. Las primarias que ahora surgen con grandes y rimbombantes discursos posiblemente conduzcan a muy poco si olvidan la verdadera unidad.