De la categoría al desprecio

De la categoría al desprecio

En aquella ya lejana misa de la coronación de Juan Carlos I en los Jerónimos de Madrid cuando al cardenal Tarancón se le olvidaron las gafas en casa, hay una frase que, para mí, cuando menos es confusa. Repitió el purpurado al entonces nuevo rey que lo era “de todos” los españoles. Ya en una ocasión abordé aquí el tema. Creo que hubiese sido más certero decir “para todos”. Evidentemente nunca fue “de todos”, pero sí que tanto el rey emérito como ahora su hijo son “para todos”. Un matiz tal vez sutil pero que dice mucho. Y lo acontecido recientemente en Barcelona en la inauguración de la Mobile World Congress lo ha dejado claro.
El matiz debiera tener sus consecuencias prácticas. Los gobernantes, a todos los niveles, cuando son elegidos, lo son “para todos” los electores y mal harían gobernando unicamente para sus simpatizantes. Una vez en el mando deben serlo “para todos”. Pues bien, al amparo de esta reflexión, lo ocurrido en Barcelona es de analizar en profundidad. En primer lugar el rey Felipe VI ha sabido estar. Ha tenido el coraje de ir allí a donde sabe muy bien que es mal recibido por una parte de la ciudadanía, muchos o pocos pero si que más de uno. Y lo ha hecho con gran altura y categoría que, una vez más, revela que está muy preparado para su difícil oficio. Defendió a España y a sus discursos les dio altura sin bajar a la polémica como es lo correcto sobre todo cuando entre los oyentes había personas internacionales.
El evento es un bien para Cataluña como lo iban a ser otros que al fin han renunciado a la ciudad catalana por la situación tan compleja que está pasando aquella autonomía. En largo tiempo creador de incertidumbre, crispación y ruptura de convivencia. En este contexto en un pueblo culto y educado como es el catalán choca enormemente lo ocurrido con el rey. Un desprecio por parte de algunas autoridades que nada bueno dice de ellas y que cuando menos es una falta de respeto y educación para un visitante ilustre. Les guste o disguste hoy por hoy es el rey para todos y las autoridades representan a esos “todos” por lo cual debieran haber adoptado otra actitud más digna y responsable para con todos. Porque habrán de reconocer que entre los súbditos de esas autoridades existen sobre todo españoles que también son monárquicos.
Sin duda les ha faltado altura sin caer en la cuenta de que a día de hoy Cataluña es España cuya máxima autoridad es Felipe VI. Y, en el colmo de los despropósitos, uno ha dicho que solo sería bien recibido cuando pidiese perdón por su actitud. ¿Qué pretenden estos señores? Bien les ha contestado el monarca cuando les dice que él está para defender la Constitución y el Estatut. Ni más ni menos. Renunciar a ese ineludible deber le convertiría en perjuro. Y esto debieran comprenderlo tanto la alcaldesa de la ciudad condal como el presidente del Parlamento. Lo otro creo que es renunciar a un deber contraído el día de su elección.
Claro que cada vez a uno le entran más dudas de los comportamientos tan lejanos al “saber estar”. El rey en todo momento ha estado dignamente en el lugar que le corresponde constitucionalmente. Entrar en la polémica sería contribuir a un enfrentamiento más, hoy y siempre tan innecesario. Somos muchos los que hacemos votos por la verdadera convivencia y para que esta situación de enfrentamiento desaparezca. Perdemos todos con ello pero los catalanes se están llevando la peor parte siendo rechazados por una mayoría de españoles.