Proliferación del odio

Proliferación del odio

Qué está pasando en este mundo, especialmente el occidental, supuestamente civilizado, democrático y libre?’ Los ataques desde décadas debido al Yihad, aunque aterrorizando a media Europa, siguen. Ya nos vamos acostumbrando y no nos asombra la escalada de ‘lobos solitarios’, pero una nueva amenaza de otro tipo de terrorismo más bien verbal y visual avanza como la marabunta en nuestras sociedades, especialmente entre las nuevas generaciones. ¿La pregunta principal es por qué? Al comenzar este artículo me vino a la mente una película del año 1973, basada en una novela de Frederick Forsyth titulada ‘El día del Chacal’, basado en hechos reales del atentado al entonces Presidente de Francia Charles de Gaulle. Un grupo ya reducido de la OAS, excombatientes franceses de la Guerra en Argelia contratan a un asesino a sueldo que perpetre al asesinato. 
Años más tarde, como suele ocurrir Hollywood filmó en 1997 un ‘remake’ con el actor Bruce Willis, pero esta vez la víctima, como no, era el Presidente de USA. Bien. La diferencia de ambas era increíble, aunque el tema era idéntico. En la original, durante toda la película no hubo coches destrozándose, ametralladoras a go go y escapadas del protagonista perseguido por un ejército de policías. La segunda era todo lo contrario. ¿Qué nos dice todo esto? Primero que vivimos desde hace un par de décadas, y gracias al aumento de los canales de información, de una escalada de videos, películas, series y más barbaridades llenas de escenarios de absoluta crueldad entre seres humanos. De nada nos extraña la horrible masacre perpetrado por un geriátrico en Las Vegas desde nada menos un balcón de un hotel. USA ha tenido miles de locos pistoleros, pero este energúmeno empleó una táctica similar al de los islamistas.
 Ahora pasemos al sector de medios informáticos, especialmente la prensa ‘on line’ y la proliferación de las redes sociales, los mayores culpables del odio de este nuevo siglo. Abran una página de un periódico, cualquiera, pinche en una noticia, nuevamente cualquiera. Y lean como ejemplo: ‘El alcalde suprime las subvenciones a las aerolíneas’. Siga leyendo los detalles y al final comienzan los cometarios. 
Al principio son inocentes pero luego entran los gamberros insultando a los que opinan. Esto pasa en otros países occidentales. Luego están los blogs de socios. Unos son de comentarios de noticias, algunos fachas otros de ultra izquierda, unos pedigüeños solicitando firmas en contra de algo, otros pidiendo contribuciones para una ONG. Estos son solo unos ejemplos. Una vez más, unos son inocentes, otros incitan a la violencia verbal. Hay un partido político en este país que tiene muy dominado este sistema de propaganda. Solo hay que pinchar en su página en Internet. Esta todo ahí en como ‘pasar’ en su red ‘on-line’ los programas, los actos y demás propaganda política. Pero hay más. Desde que la informática fue avanzando y un móvil es hoy un ordenador manual abrieron las puertas a los monstruos de Facebook y Twitter. ¡Madre mía! Lo que se trasmite por estos canales a base de insultos y otros acosos verbales a todo tipo de instituciones, partidos políticos y lo que es peor a personas totalmente ajenas al tema. Finalmente apareció Mr. WhatsApp que es un juego de palabras en inglés de ‘What’s up’ traducido a ‘¿Qué ocurre?’ Lo más peligroso de todo este adelanto en ‘mensajería de supermercado’ es que se pierde el hilo de la noticia o lo que sea. En otras palabras, las mentiras se convierten primero en medias verdades y luego en verdad. Y lo peor es que se lo traga todo el mundo incluido los más poderosos. ¡Los políticos!