Pobres irlandeses

Pobres irlandeses

Desde que los británicos decidieron marcharse de la Unión Europea en junio del 2016 han pasado más de dos años y medio y aunque el gobierno, la oposición, la Comisión Europea, el parlamento europeo, los medios de comunicación de toda Europa y la 7ª de Caballería han estado dando vueltas tratando de completar el divorcio no hay manera de llegar a un acuerdo de qué hacer con la frontera entre Irlanda del Norte y Eire - Irlanda - que forma parte el conjunto de los 27 países restantes de la Unión Europea. Si los ingleses -esos de la supuesta Gran Bretaña ya que los restantes, Escocia, Gales e Irlanda de Norte votaron generalmente a favor de seguir en la Unión- hubiesen tragado su orgullo, renunciado la libra y optar por entrar en el gran proyecto Shenguen que ha permitido con tanto éxito el enorme paso adelante hacia la consolidación Europa, otro gallo cantaría. 
La frontera terrestre de Irlanda, que hoy disfruta de un gran movimiento libre hubiera aumentado aún más con el uso del Euro en vez de pasar por el cajero para cambiar las libras y viceversa. Pero vayamos por partes. Ese sueño ya no corre. Los ingleses se quieren marchar y por más vueltas que le den no encuentran la solución. Con todo este follón hay que recordar las décadas de conflicto que hubo en Irlanda del Norte entre el Sinn Féin- republicanos- y los Unionistas -monárquicos- con miles de muertes y que firmaron hace 20 años, por fin, un acuerdo de paz más conocido como el ‘acuerdo de Good Friday’ es otra pieza en el puzle de cómo atajar la situación irlandesa cara al Brexit. No nos olvidemos que se firmó el divorcio el 29 de marzo, 2017 aplicando el artículo 50 del Tratado de Lisboa del 2007 y como están las cosas la fecha del 1 de abril, 2019 está a la vuelta de la esquina. Por más cacareo, léase viajes, reuniones, intercambio de papeles entre ambas entidades, el Reino Unido y la Unión Europea que en estos momentos acaparan todos los medios de comunicación no se ponen de acuerdo. ¿Pues quién le pone el cascabel al gato para solucionar el tema de Irlanda? 
Curiosamente, la ciudadanía de esta gran Cidade Fermosa, limpia, humanizada y folclórica sabe exactamente lo que disfrutan en estos momentos los irlandeses. Estamos a ‘unha carrerilla dun can’ de las fronteras con nuestros vecinos de Portugal. Desde Tui con Valença, Salvatierra con Monçao y A Guarda con Caminha hemos vivido no solo en harmonía como vecinos, pero prosperado en todo tipo de intercambio humano desde lo político a lo cultural, desde lo institucional al comercio en gran escala y no olvidemos el turismo por ambos lados gracias a lo que los ingleses más temen erróneamente, ‘el libre movimiento de personas’. ¿Quién no ha visitado el casco viejo de Monçao, a las aguas termales, seguir camino por el Miño disfrutando de los comercios y los distintos sitios de hostelería? ¿O visitar Valença los días de feria y el entorno majestoso de la fortaleza? ¿Y qué me dicen de los autobuses portugueses que llegan todos los veranos a Samil?
 Volviendo a lo del Reino Unido la situación con Irlanda es casi lo mismo. Como el gobierno de centro de Madrid no lo palpa los ignorantes de Westminster muchísimo menos. Insisto, nuestros hermanos celtas de Irlanda lo están pasando mal y si por desgracia termina con un ‘No Deal’ o sea ningún acuerdo, dilectos lectores/as, el último que cierre la puerta. ¡Ah! Y ojo con los cacareados presupuestos de España porque serán papel mojado.