No son embajadas

Hace muchos años que la Generalitat de Cataluña tiene oficinas denominadas ‘Embajadas’ según los medios de comunicación en España y que supuestamente el representante máximo de cada uno es un/a ‘Excelentísimo Sr./Sra. Embajador/a’. Otra aceptación por parte de la ciudadanía española es que estas oficinas en el extranjero, aparte de una plantilla de funcionaros afines tendrá como norma actividades consulares paralelas igual que en otros países del mundo. Por lo menos, fue mi propia percepción hasta que comenzó la polémica de la aplicación del articulo 155 del anterior gobierno que ha sido anulado por el actual. Al haber ejercido durante 5 años como Cónsul Honorario del Reino Unido me llamó la atención porque, gracias a este privilegio, aprendí cómo funcionaba el sistema de representación internacional hasta en los últimos detalles y lo más importante, la diferencia entre la embajada y el sector consular.
 Tal fue mi placer de haber servido al gobierno de SM La Reina de Gran Bretaña que dedique un tiempo a escribir mis memorias, en castellano y que han sido traducidos y publicados en gallego. Este es el prólogo del mismo que lo explica. ‘No es necesario detallar el funcionamiento de todo el sistema diplomático de las naciones en el mundo para poder entender esta pequeña antología de las anécdotas y peripecias de un cónsul honorario, especialmente el que pertenece a uno de los países más excéntricos de Europa, el Reino Unido de Gran Bretaña. La función de una embajada es la representación del gobierno del país mientras que los consulados son el sector que tiene la responsabilidad de proteger los intereses de sus ciudadanos especialmente los turistas que puedan tener problemas, ejemplo la pérdida de un pasaporte. 
A su vez son el enlace con todas las entidades e instituciones nacionales y locales bajo un protocolo de actividad neutral, o sea no político. Es así de simple. El organigrama depende de la actividad en cada país y está dividido en un consulado general, varios consulados de carrera, generalmente en las ciudades más importantes y una subdivisión con cónsules honorarios, ciudadanos de la sociedad local que suelen depender directamente de uno de los de carrera. Para que no sonara a una sinopsis aburrida de un libro de actas, trate de presentar los años en que fui representante de su Majestad en forma de novela, intercalando en letra cursiva, mis observaciones y pensamientos sobre cada acontecimiento. Cada capítulo es de un sector, basado en hechos reales como suele decirse, del trabajo multidisciplinario, entre ellos la responsabilidad de un cónsul otorgado por el Ministerio de Exteriores de actuar como notario. 
El ejemplo más común, entre otros es el del otorgado de visados. Volviendo a lo de las ‘embajadas catalanas’ y el teje y maneje del cierre y nuevamente la apertura decidí investigar exactamente qué es lo que tiene la Generalitat en otras partes del mundo que ha suscitado tanta polémica. Lo primero fue, lógicamente, entrar en Google y buscar en la capital de mi pueblo: ‘Catalan Embassy, London’. Mi sorpresa fue lo siguiente: ‘London - Catalan Trade and Investment’. Abrí la página. Esta oficina es, como bien dice la traducción del título, para hacer negocios e inversión en Cataluña y los servicios de toda la información y apoyo necesario para la misma. Hay un párrafo con el currículo de su director, un pequeño formulario de contacto y lo mas impresionante. ¡Un mapamundi con el listado de todas las oficinas similares en otras partes del mundo! De embajadores o cónsules cero patatero.  O sea, no tienen nada que ver con el sector diplomático ni notarial. Son puramente oficinas comerciales.