Nacionalidad

El pasado domingo en la ciudad de Paris, Mamoudu Gassama, un emigrante ilegal de Mali trepo como Spiderman un edificio de varias plantas para salvar a un niño colgado en la barandilla de un balcón. El lunes fue recibido por el Primer Ministro Macron que, además de felicitarlo le dijo que Francia por su acto de valentía le otorgaría la nacionalidad francesa. Hacía solo 3 meses que había llegado al país. Poder ser nacionalizado casi de inmediato no es un caso nuevo ni aislado y se supone que es por la vía conocido como ‘Por Naturalidad’, el poder que tiene la mayoría de los gobiernos democráticos en casos de personajes que aportan virtudes excepcionales al país en cuestión. Hay de todo tipo, desde futbolistas hasta artistas, desde escritores a científicos. Con un decreto de ley publicado en el BOE es suficiente. ¿Pero qué pasa con el ciudadano de a pie, que puede ser igual un don nadie o un intelectual? Tiene el mismo derecho a la nacionalidad al reunir todos los requisitos. Cada país europeo tiene sus propias normas, pero todos coinciden en dos requisitos fundamentales, que el ciudadano este integrado en la sociedad y que tenga el nivel suficiente del idioma. 
En España, hasta el año 2015 existía un sistema mediocre para comprobar estos niveles, pero desde entonces, por medio del Instituto Cervantes ambos métodos son ahora más profesionales a base de exámenes escritos y, en el caso del idioma, incluye entrevista con un profesor para comprobar el grado de conversación. Naturalmente los ciudadanos de los países latinoamericanos están exentos del de idioma. 
Hay tres vías que permiten a un extranjero aplicar por la ciudadanía. Estas son, por residencia permanente que son mínimo 10 años, por estar casado con español/a y por ser de algún país latino americano. Pero el proceso antes detallado sigue igual para todo el mundo. ¿Pero qué ocurre en otros países europeos? El Reino Unido, similar al de USA tiene un sistema inverso. El proceso de residencia permanente conlleva toda la parafernalia de la nacionalidad española. Luego el proceso de ciudadanía es más simple, aunque también lleva su tiempo. Otros países como Alemania y el país checo, para dar ejemplos tardan menos de un año. Ahora a la tragedia del Brexit, tanto para los británicos residentes en Europa como los europeos en el Reino Unido. Como bien comprenderán, la situación general sigue siendo un caos, pero lo que concierne al sector de la ciudadanía se puede clasificar como una guerra aparte. La lucha no es solo por asegurar la residencia sino la gran amenaza de perder los derechos como ciudadanos de la Unión Europea. Aparte de la incertidumbre y la falta de interés por parte del Reino Unido, que solo le interesa marcharse a lo Clint Eastwood, con un puro y un ‘Puñado de dólares’ lo más trágico es el factor tiempo que se acaba el 29 de marzo, 2019. ¡Menos de un año! En el caso del Reino Unido, muchos ciudadanos europeos ya se han marchado y el pronóstico es que en el futuro pocos estarán interesados en ir al país anglo-sajón ya que las oportunidades en el resto de Europa no cambiarán.
 Lo de los británicos en Europa es totalmente distinto y España tiene la gran mayoría de ellos. Hay de todo. Jubilados, autónomos, empresarios, profesionales todos bien integrados en las sociedades de cada país. Las solicitudes de nacionalidad han disparado más del 200% desde la firma del divorcio - Articulo 50. Aún hay tiempo para todo, incluso la posibilidad de un nuevo referéndum en Gran Bretaña. Pero como la canción de Doris Day. Por ahora: ‘¡Que será, será!’.