Mentiras y verdades

Mentiras y verdades

Mientras este país sigue sufriendo, desde el fin de la dictadura, de una nueva convulsión política sin precedentes, otro país europeo ha puesto su grano de arena de revolución declarando a base de un referéndum la separación de Europa; después de casi cincuenta años de matrimonio. Los medios de comunicación internacional están constantemente informando de los acontecimientos, y desde que Gutenberg inventó la imprenta en el siglo XV la interpretación siempre ha dependido del cristal por el cual se mire. 
Desgraciadamente, en el día de hoy, con la plétora de canales que existen de información no es fácil disecar las mismas para poder llegar a la verdad. Según el refrán, ‘una mentira repetida mil veces se convierte en verdad’, lo que solemos ver y leer diariamente puede en muchos casos ser exactamente lo opuesto de lo que verdaderamente ha ocurrido, sea suceso, debate u otra actividad de interés público. Por eso es importante ‘leer la letra pequeña’ que no suele ser obvio y consiste en la habilidad de comparar distintos reportajes o puntos de vista en las opiniones y encontrar el escondido denominador común. Con suerte será la verdad. Les daré un ejemplo. La base de los argumentos de las diferencias presentadas por los negociadores del Reino Unido (RU) y la Unión Europea (UE), ya son bien conocidas. La prioridad de uno (RU) son los tratados comerciales y del otro (UE), la deuda, los derechos de los ciudadanos y la frontera con Irlanda. Hasta ahora los reportajes en los medios de comunicación suelen ser de índole general que podríamos considerar como macro. 
Pero si uno analiza, por ejemplo, lo que está en juego del futuro de los ciudadanos tanto europeos en RU y británicos en la UE uno tiene que indagar a fondo en las leyes existentes de cada país ya que no todos son iguales e implica el derecho a un empleo, el otorgamiento de residencia y lo que es importante, acceso a los servicios de la seguridad social. Ambos insisten en proteger los derechos de los ciudadanos que ya están empadronados. Desde el tratado de Maastricht que estableció estas bases todos los ciudadanos han disfrutado de estos privilegios. ¿Pero qué ocurre cuando se marche definitivamente el RU y se convierta en lo que sería un ‘tercer’ país? El panorama cambia radicalmente. Miren este caso. El artículo 3 del R.D. 1192/2012 de Seguridad Social española dice categóricamente que los extranjeros de la UE tienen derecho a la sanidad pública incluidos en el régimen general. Pero hay un sector de varios miles de residentes británicos que no han contribuido a la SS y sus ingresos derivan de pensiones de fuera de España. 
De acuerdo a este decreto ley para que continúen como residentes una vez fuera de la UE deberán contratar un seguro médico privado. Abrimos la siguiente página con más letras pequeñas y encontramos que los que pueden seguir como residentes, especialmente los que tienen negocios o empleo están atrapados en sus países de residencia. ¡Si! Ejemplo. Un residente británico en Galicia para viajar a Portugal de negocios necesitará un visado. Suena a exagerado, pero no lo es. ¿Un efecto? Ya comienza un éxodo de retorno de las zonas de ‘guiris’. Es más, los británicos aun en el RU que contemplaban retirarse en España ya no lo harán. O sea, comienza a cerrarse el grifo de jubilados guiris. Menos mal que hay voces en el RU por parte de la oposición que comienzan a reclamar más atención al tema de los derechos de los ciudadanos a ambos lados del canal. Como bien dicen, son seres humanos, no moneda de cambio.