John Wayne

USA y Gran Bretaña son dos naciones divididas por un idioma común.’ Esta frase fue pronunciada por el escritor inglés George Bernard Shaw, en unas declaraciones a la prensa varios años después de presentar su famosa obra de teatro ‘Pigmalión’ cuyo tema fundamental es precisamente el idioma inglés. Se podría decir lo mismo sobre otros idiomas, por ejemplo, el castellano de España y la plétora de variaciones en Latino América y parafraseando la obra la mera pronunciación de una forma u otra tiende a determinar el origen y en algunos casos, el nivel de educación de las personas.
 Pero lo más curioso no son tanto los acentos o las distintas palabras sino las idiosincrasias en los modismos. Un ejemplo es el dinero referido como ‘la guita’, ‘la pasta’ o simplemente ‘los duros’. Me encanta la expresión porteña de ‘querer la chancha y los 20’ que en España sería ‘tocar las campanas e ir en la procesión’. Naturalmente con el inglés ocurre lo mismo sin olvidarnos de otros países como Australia o Jamaica en donde las diferencias son similares.
Pero volviendo a USA y en mi caso particular fue cuando comencé a trabajar en una empresa de telecomunicaciones en Washington y a los pocos días, al ir a almorzar en las afueras de la oficina al llegar el coche uno de mis nuevos compañeros americanos me preguntó si quería ‘ir de rifle’. Click! ¿De qué habla? ¡Ah! John Wayne en su rol más famoso como ‘Ringo’ en la película ‘La Diligencia’ de 1939 cuando sube a la rotonda del carruaje como ‘protector’ del que lleva las riendas de los caballos para defenderlo de los malvados indios. Desde que comenzó el arte de la cinematografía las películas de este tipo proliferaron durante décadas y no hubo un actor de Hollywood que se montó a un caballo tanto de pistolero como de sheriff a matar indios o perseguir a los malos. James Stewart, Robert Mitchum, Glen Ford, Henry Fonda, Gary Cooper - su único Oscar por el clásico ‘Solo ante el peligro’ - Alan Ladd, Clint Eastwood en ‘Un puñado de dólares’ para nombrar algunos de los más conocidos pusieron su grano de arena como ‘cowboys’. Los directores no se quedaron atrás. Celebres personajes como John Houston, John Ford, Anthony Mann o Fred Zinneman dirigieron numerosos éxitos de taquilla, sin olvidarnos de ‘Raíces Profundas’ de George Stevens que introdujo al gran actor Jack Palance como el malo de la película. Sin embargo, poco a poco y a partir de los años 70 el interés por este género del cine declino drásticamente. Ya era aburrido. Pero un buen día, en 1990, Kevin Costner un gran actor además de ser el director, presentó una obra maestra nada menos que de 3 horas de duración que ganó 7 Oscar. Se titulaba ‘Bailando con lobos’. Lejos de ser una repetición de los mismos de antaño un teniente del ejército de la Unión, héroe de la Guerra de Secesión es traslado a un puesto inhóspito del Lejano Oeste. Al llegar se encuentra que está abandonado y comienza a ordenarlo. Pasan los días y aparece un lobo curioso, traba amistad y juega con él. Por fin se enfrenta y es aceptado por la tribu Sioux que controlan la región. Pero un día llega la 7ª de Caballería, lo confunde con un indio y se arma la podrida. Es la conquista del lejano oeste y adiós a las tribus indias. Este año se cumplen 40 desde el fallecimiento de John Wayne que hizo decenas de películas de todo tipo pero ganó su único Oscar años más tarde en ‘Valor de Ley’. Como era de esperar, una de vaqueros del ‘Far West’.