Irán

En 2015 se firmó un acuerdo entre los ‘Magníficos 5’ incluido USA con Irán sobre su programa nuclear. La base era que el país se comprometía a no cruzar la línea roja de producir una bomba atómica. Resulta que ahora el nuevo presidente de USA, el magnate Trump ha mandado al tacho el tratado, con el beneplácito de Arabia Saudí e Israel y el asombro del resto del mundo. ¿Resultado? Irán e Israel han intercambiado petardos. Así los titulares y las noticias actuales. Como todos los acontecimientos sensacionalistas en el mundo saltan al ruedo todo tipo de analítica, y dependiendo del cristal por el cual se mire las culpas son como las ráfagas de fuego entre fragatas del siglo XVIII. Hay de todo. 
Siempre he mantenido la tesis de que para entender a fondo un problema como el que se ha presentado hay que haber participado, o por lo menos vivido en el mundo del conflicto para poder opinar. Desgraciadamente, la mayoría de nuestra sociedad de libertad de expresión con la ayuda de Wikipedia, lo cambia a su propia manera de interpretar sin haber pisado, en este caso el Oriente Medio. En mis años de profesión en el mundo de los negocios de las telecomunicaciones tuve varias ocasiones de viajar a países como Kuwait, Bahréin e Israel. 
Y desde Washington y Londres negociar con otros como Qatar, Abu Dhabi, Doha y Arabia Saudí. Pero el caso de Irán fue distinto. En marzo del 1976, justo después de la muerte de Franco fui destinado a Teherán, en la época del Shah, en un proyecto masivo de instalación de cientos de centrales telefónicas en todo el país. Formaba parte de un bufete de arquitectos de unos 80 expertos iraníes encargados de la construcción de los edificios. Mi trabajo consistía por un parte, reuniones constantes con varios sectores del gobierno, incluido el departamento de energía atómica y la otra, viajes de asesoramiento en gran parte de la geografía de Irán en especial toda la gran zona del mar Caspio. Viajaba con un compañero del bufete y un conductor de la empresa. No hablábamos un pito de farsi. Nos quedamos en los albergues de los pueblos con una hospitalidad impresionante. Otros viajes eran hacia la zona de Hamadán a la estación de la central de satélites. ¿Pero qué ocurrió en un país musulmán y cosmopolita para que acabo con una revolución islámica que ahora es de preocupación mundial? Poco a poco las nuevas generaciones se estaban convirtiendo en jóvenes occidentales. Pantalones vaqueros, Coca Cola, hamburgueserías, discotecas y naturalmente el consumo de alcohol. Y aunque se respetaban todos los actos y festivos islámicos seguía siendo una dictadura. Un buen día llegó el presidente de USA Jimmy Carter y le dijo al Shah que si no cumplía con los derechos humanos no le vendía mas chiches de guerra. Abrió la puerta a la crítica y la revolución se puso en marcha. El resto es historia. 
Mi familia y yo pudimos marcharnos en julio del 1978 justo antes del verdadero estallido con todo nuestro equipaje mientras otros amigos extranjeros salieron más tarde con solo lo puesto. ¿Por qué ahora el presidente de USA ha mandado a la porra al tratado original? Os cuento. Con todo el respeto al pueblo iraní, que conocí de cerca y era buena gente, también aprendí lo que era ser un ‘infiel’ en un país musulmán. No es pecado mentir a los no creyentes, especialmente en cuestiones de acuerdos tanto privados como gubernamentales. La base del tratado del 2015 es la continua desconfianza de USA por si dicen o no la verdad. Informó con experiencia personal. ¡Ahora a ver qué pasa!