El mejor ejemplo

Esta última semana nos visitó el embajador británico, Mr Simon Manley invitado por el Círculo de Empresarios de Galicia a un almuerzo-coloquio en el Club Financiero al que asistí como cónsul honorario jubilado. Al ser un evento con la asistencia de parte de la cúpula de empresas gallegas es lógico que lo principal era los actuales tratados de negocio entre Galicia y el Reino Unido, y cuál sería la situación en el futuro al acercarse la tan temida fecha de la salida el año que viene por lo del Brexit. 
Hay que recordar que el embajador de cualquier país es el representante del gobierno y en este caso es lógico que el discurso de Mr. Marley, por cierto, muy elocuente y optimista era el reflejo del actual partido conservador en el poder. En otras palabras, que Gran Bretaña seguiría optando por las mismas relaciones y que no debería haber problemas en la continuidad de las importaciones y exportaciones de ambos países. Con relación a los derechos de los europeos en el Reino Unido y los británicos en España nos informó que las negociaciones seguían para asegurar que la situación de empleo y residencia continuaría, aunque no elaboró lo que podría ocurrir dentro de supuestamente 3 años cuando el periodo de transición -aún sin concretar- acabaría. 
De lo que no se habló fue las macro discusiones políticas de las negociaciones entre el Reino Unido y la Comisión Europea llegado el momento de cerrar la puerta, pero con una especie de futuro acuerdo de relación y cooperación con los 27 países del continente. En otras palabras, si será lo que llaman los ingleses -recordar que Escocia, Irlanda del Norte y Gales están en contra del Brexit- un ‘Brexit blando’, o alternativamente un ‘Sin Acuerdo’, o sea, marcharse cerrando la puerta y: ‘¡Hasta luego Lucas!’. Hay que recordar que todo este fiasco comenzó hace 2 años. Hasta la fecha no se ha acordado absolutamente nada y estamos a menos de un año de echar el candado al Canal de la Mancha. ¿Y porque no se ponen los negociadores políticos de acuerdo en algo para programar el futuro de los 500 millones de europeos al perder uno de los socios más importantes del club de los 28? ¡Irlanda y la frontera con Irlanda del Norte! Les daré un ejemplo de la verdadera tragedia que supondría no resolver esta situación. Nuestra frontera con el norte de Portugal. Gracias a la eliminación de fronteras y el acuerdo de Schenguen con la moneda común del Euro, las relaciones entre ambos han prosperado en todos los sentidos. Acuerdos comerciales de todo tipo, innumerables convenios políticos de cooperación y amistad y lo más importante, el flujo de portugueses y gallegos a lo largo de estos años desde turismo hasta puestos de trabajo. Solo el ejemplo de ver en el verano la cantidad de autobuses y coches con matrícula portuguesa que traen a nuestros vecinos a las playas de Samil. 
Los viajes que hacemos a Oporto en tren, o por el río Duero desde su puerto de Ribeira, o por carretera a Tui para luego cruzar nuevamente el Miño a Valencá a tomar unas cañas y visitar la grandiosa fortaleza. Podríamos cambiar de lugar, coger el coche a Salvatierra y cruzar el nuevo puente a Monçao para disfrutar de la oferta del Spa con visitas al Casco Velho. Esto es solo la relación del sur de Galicia y norte Portugal. Simpatizo con nuestros hermanos celtas - ‘los irlandeses’- que están en una situación similar. ¿Se imaginan volver a poner garitas con guardias y el control de pasaportes? ¡Uf!