Cementerios ingleses

Cementerios ingleses

Este año se celebra el centenario de la botadura del HMS ‘Hood’ un acorazado ingles que fue hundido durante la II Guerra Mundial durante la famosa persecución del acorazado alemán ‘Bismark’. Bien documentado en los libros de historia incluido una película bélica fue un episodio que marcó un antes y después de la feroz lucha en el Atlántico Norte entre la flota británica y la alemana, especialmente contra el masivo ataque a los convoyes aliados por la conocida ‘manada’ de submarinos alemanes. Pero el ‘Hood’ era famoso por otras razones. Durante la calma del siglo pasado entre las dos guerras europeas, la flota británica del Norte, abanderado por este grandioso buque de guerra visitaba la pequeña villa de Vilagarcía para dar descanso a la tripulación. A veces llegaban a doblar la población con miles de marineros en busca de ocio y naturalmente introdujeron todo tipo de actividad deportiva incluido el futbol. Entre otros asuntos fue la compra de terreno y la construcción de un cementerio naval exclusivamente para marinos fallecidos en actos de servicio. Hay que recordar que era época de paz y los que eventualmente fueron enterrados eran por razones de enfermedad y no por heridas durante tiempos de guerra. Una vez estallado la II Guerra Mundial, la flota jamás volvió a Villagarcia salvo en pocas ocasiones posteriores con la visita de algún navío en solitario. Las únicas otras personas no navales que fueron enterradas en el cementerio eran el Cónsul Británico Lindsay y su mujer. Durante mi época de Cónsul visite muchas veces al cementerio generalmente acompañado de los oficiales de la Marina Británica en alguna escala de ocio en otro puerto de Galicia. Además, tenía la responsabilidad ante el agregado militar de la embajada en Madrid de informar periódicamente sobre el cuidado del mismo. El jardín lo mantenía un matrimonio altruista de la villa que lo había estado haciendo durante décadas. Otros de los cementerios de Galicia están en A Coruña, uno de los cuales es civil y esta junto al municipal de la ciudad. La última persona que fue sepultada fue en 1982, un joven británico que se suicidó, aunque existe una lápida algo dañada con una inscripción de otro buque de guerra, HMS Essex. Según un informe no confirmado hubo un barco de ese nombre que navegó por aguas gallegas a principios del pasado siglo, pero sin datos de algún marino fallecido que acabó enterrado en dicho cementerio. En el jardín de San Carlos está el mausoleo del General Sir John Moore que murió en la famosa batalla de Elviña contra las tropas napoleónicas durante la Guerra de la independencia de 1809. Todos los años se celebra el acontecimiento en memoria de los caídos de ambos bandos. Otro cementerio, aunque bastante olvidado es el de los cuerpos de los fallecidos del buque escuela torpedero británico HMS ‘Serpent’ que naufragó en la Costa da Morte en la Ponta do Boi cerca de Camariñas en 1890. Murieron 173 marinos y solo se salvaron 3. En mis memorias ‘O diario dun Cónsul Escoces en Galiza’ he dedicado unas líneas a estos cementerios por haberme preocupado de visitar a todos. El año pasado, el escritor gallego Marcos Calveiro publicó una novela ficticia ‘O Xardineiro dos Ingleses’ sobre el cementerio de Vilagarcía. Aún no he tenido la oportunidad de leerlo, pero veo que ha investigado a fondo todo lo relacionado con las visitas de la flota británica el siglo pasado. Mis propios conocimientos están basados en los archivos del Consulado que han sido devueltos a la Embajada en Madrid. Por cierto, hay una foto del ‘Hood’ en el Club Náutico de Villagarcía.