A ver, y tú ¿por qué te llaman así?, bien lo sabes

A ver, y tú ¿por qué te llaman así?, bien lo sabes

No se quien sabrá por qué sus padres o la madrina, que eran los que se llevaban la perra gorda –los diez céntimos de peseta de antes-, en eso de elegir nombre. Le han puesto, por  ejemplo, Noé. ¿Será para que se salve de un vendaval con su arca de bricolaje? Lo de la perra es la mujer del can.
Luego están los nombres que conocí en Madrid, mucho antes de que fuera comunidad autónoma: Emérica, América es otro, que tiene mas estados que nosotros autonomías, que ya es decir; Victorico, o sea, Victor rico, si convertimos la erre en erre doble; Buenaventura, y la merecía, la buena y la ventura, porque era maestro nacional y un bendito con sus amigos y todo el mundo. Tenían todos ellos cierto parentesco conmigo, y eran mayoritariamente  de Velayos (Ávila).
Lo de los países o los pueblos tiene antigüedad. Aunque no sea de persona, cabe poner el ejemplo de otro asunto nominal: Unos escriben Méjico o México, en cualquier caso cielito lindo. No es el único país en el mundo, aunque a veces los mejicanos se creen únicos, o exclusivos. Jorge Negrete era aquel que se plantó en Madrid para preguntar si no había hombres en España, el de Jalisco no te rajes. El de las rancheras no quería saber que el hecho de que le llovieran las mujeres españolas, era porque toda sociedad  tiene un cupo de hombres y mujeres atontaos (sic).
Se pierde en la noche de los tiempos lo de los apellidos de nuestra ralea, que con ligeras modificaciones se convierten en nombres: De Gonzalo viene González y viceversa. Lo de la ralea ya se que es despectivo, ¿pero hay alguien que se desprecie mas entre si que ciertos cuñados  contra el concuñado, o el tópico de la suegra y el yerno, pero peor es la combinación de suegra y nuera, esta pareja de hecho  hasta aparece en un montón de chistes. Sonreir es saludable.  Pero vamos con los nombres de los pueblos. Para qué voy a dar otro, si conozco a una joven con gran creatividad, que se llama Llerena y vive en Galicia. Este pueblo cuna de la familia de la joven está en Extremadura que es Badajoz, como su padre, el y la que fue su pareja, son de nuestro oficio. Se llaman José Antonio Perozo, extremeño, sí, y que bien habla el gallego como la paseante por Cuba y Argentina, María Xosé Porteiro, que desde la política a la comunicación, ha puesto varias picas en Flandes, que según el DRAE 2001 significa  "Ser mucha la dificultad para conseguir algo". Porteiro es defensora en primera línea de la lengua de Curros. Por si fuera poco, viene un hermano de Xosé Antonio, Luis, y monta en Vigo un local de buenos vinos y comidas mas convencionales, y lo rotula La Casineta. Que no es otra que un centro recreativo o algo parecido en Llerena, donde también nació Luis.
Ahora como la mayoría de los matrimonios tienen un solo hijo, parece que les aqueja menos el problema, pero también es al contrario. Con mas infantería en casa, es simple colocar los nombres del matrimonio.
He echado mano de los datos del INE y sus estadísticas, una década atrás  y es este ranking de los mas frecuentes con un nombre determinado, en cien ejemplos de 2013, que difundió nuestro colega La Vanguardia. Antonio se llamaban entonces 727,164 hombres en todo el territorio nacional y ellas María Carmen, como nuestras vírgenes, eran 672.523: uno y otra, primeros de la lista. En algo ganábamos nosotros, mientras ellas eran  mas estudiantes universitarias, líderes en el Derecho y la Administración de Justicia. 
Después de Antonio y José, el tercero era Manuel, con 628.294 casos. Ya decía Serrat, que era Joan Manuel en catalán y por tanto español, aquello de “Le llamaban Manuel, nació en España, su casa era de barro, de barro y caña. Las tierras del señor humedecían su sudor y su llanto, día tras día”. Hay otro Manuel, jesuita y octogenario, Manuel Cabada, licenciado en Teología (1964) en la Universidad de Innsbruck (Austria) y doctorado en Filosofía en la Universidad de Múnich. Son datos que se al dedillo, desde que conocí a este SJ con gran sentido social, feliz encuentro en la primera edición de los renovados Premios da Crítica. No obstante, tomo lo de los estudios de Wikipedia, que por esta ya no paso: estoy harto de saber  que nada menos que Karl Rahner fue quien dirigió su tesis. Recordamos a este por la prensa,  con mucho peso en el II Concilio Vaticano. Por cierto, Karl es Carlos en castellano.
Consulto a Cabada un libro que tengo extraviado en mi buardilla repleta de todo y me dice que la obra de otro SJ ejemplar, Xaime Seixas autor de “Cuatrocentos nomes galegos”, para los dos sexos, ditada por  SEPT, que capitaneó muchos años el galleguista Zulueta de Haz. La edición era allá por 1977, un año después llegó la Constitución. Desde entonces abundan los nombres gallegos como Brais, Maia, Iago o Xiana, pero siguen teniendo mucha presencia los castellanos, desde Yago, pasando por Andrea, Javier o Juan José , también el bíblico Sara. Ahora es habitual en Galicia, que se ponga de moda un nombre, vas a un parque infantil y preguntas cuantos  se llaman así. Son un batallón los que levantan la mano.