Mil primaveras pasadas por agua, con pasto para mucho vacuno

Mil primaveras pasadas por agua, con pasto para mucho vacuno

Dónde irá este, que nos trae una primavera  lluviosa?, y menos mal que servirá para que pasten nuestras vacas”, que dirá mas de uno, inquieto con el titular y conmigo. 
Álvaro Cunqueiro y Manuel Rivas, fallecido uno, venturosamente vivo otro, el de Mondoñedo nos trajo “Mil primaveras máis para a Lingua Galega” y un agua dulce, pero que no se trataba de lluvia del cielo sino de agua de los mil ríos que decía que tiene nuestra tierra; no sé cómo los contó, ¡hartazgo!.  Rivas, coruñés cosecha de 1957, esperó hasta 1989 para poner, no en los establos o de consumidoras de hierbas de nuestros prados, a “Un millón de vacas”. Las llevó a librerías, pero en el argumentario de  la obra, ¿dónde estaba el vacuno, que aparecía de lejos? La editorial fue Xerais, que dirige hace años Manolo Bragado, con buena mano .
Víctor Freixanes está en la competencia, esa Galaxia que no envejece desde los cincuenta y que dio la cara en años muy difíciles. Naturalmente, no debe confundirse con la Operación Galaxia, de los últimos  años de rescoldos franquistas en instituciones y en la calle. No se había aprobado todavía la Constitución Española. Dijeron que eran unos militares locos los que se reunían en la Cafetería Galaxia, de ahí el nombre del pretendido golpe. ¿Saben quien estaba entre aquellos iluminados? Los del refrán “El que hace un cesto hace ciento” acertaron. La respuesta del significado del que no quiere censarse  en la calle Cesteros, del Casco Vello vigués, la hemos pedido al Centro Virtual Cervantes. Hete, o sea, aquí, lo que nos dicen los del fundéVBBVA, que en plan digital me fio de ellos: “Quien sabe realizar bien una actividad o una labor, será capaz de repetirla muchas veces. Se puede aplicar en un sentido peyorativo” Y tan peyorativo, que el teniente coronel  Tejero, el golpista del 23 F del 81, no puede  ser el que fabrica  tejas. que maneja el honrado albañil. La teja de Tejero –que mal  suena esto-, tiene tradición en el clero español, y el del golpe  en el Congreso,  tampoco demostró ser manso, como la mayoría de los curas. ¿Para que buscar sombrero para quien no tiene cabeza?  El señor  Tejero lo que hizo fue denigrar  el tricornio, uno de los símbolos de la Guardia Civil, que han destrozado sobre todo dos bós peixes: El citado Tejero y el que fuera director general de la Guardia Civil, el malvado Luis Roldán, que hasta guindó la pasta de los huérfanos del Cuerpo; el de Ahumada, claro. Lo del guindeo es conseguir algo en concurrencia, ¡toma no, aquel supuesto espia del CESID que llamaban Paesa!. Un día estaba vivo, otro moría y un tercero hacia el figurín entre nosotros¡ La pasta no es la de los dientes ni la italiana, sino los euros lindos. O sea, dicho como a mi me gusta, guindar la pasta es concurrir para llevarse el dinero a espuertas.
Pero volvemos al magro, que no tiene grasa, caso del vacuno de Manuel Rivas. En su veintena de ficciones, redondeando, aparecen unas docenas de vacas contadas generosamente. ¿Cómo los animalitos van a ser en la realidad 1.000 X 1.000? El autor no hace milagros: las del cencerro dan un sonido relajante, tanto que casi no existen sobre el papel, y tampoco anuncian la leche o la carne que producirán. Según datos oficiales, en 2001-2002 había casi 161.000 ejemplares de rubia gallega, o sea menos de las que el sector quisiera para presumir de ellas. Alltech, “nutrición de precisión al alcance del ganadero”, eso dicen de si mismos, el año pasado comentaba el declive del censo de vacas de leche. De 1.097.614  en toda España que había en 2005, se pasó a 869.839  cabezas de vacuno.
Vamos ya con la segunda vuelta, sin salirnos del carril. No, no como los políticos, que rebasada la primera cita con las urnas, se dijeron unos a otros, cantando: “(…) ¿Será una rosa, será un clavel? El mes de Mayo te lo diré (…)  Y en el mes de las flores, que no de los frutos ni de los capullos, se inició el segundo proceso electoral. Volvemos a las “Mil primaveras máis para a Lingua Galega”, que escribe Félix Villares  Moteira en Dumio. Publicación mensual da diócese de Mondoñedo-Ferrol (sic, cabecera en gallego). Villares recuerda a Cunqueiro: Este nuestro país “(…) como moi ben dixo un dos seus fillos máis egrexios, `dos dez mil rios´, `dos mil vales´”. Aprovecha el firmante para echarle un piropo a Mondoñedo. En la cita de Félix Villares, otra vez D. Álvaro: “(…) “Eu quixen que Galicia continuase e, ó lado da patria terrenal, da patria que son a terra e os mortos, haxa esta outra patria que é a fala nosa (…)” ¡Como le daba al caletre! Al talento.
Con permiso, nos ponemos rosalinos, que mi sacerdotisa de la Lengua, la difunta María Moliner, la del Diccionario de Uso, dice que esa palabra no es correcta. No me apeo, y llega la melancolía: “Adiós ríos, adiós fontes (…)”, escenario de los 10.000 ríos de Cunqueiro, no se lo cree nadie. Un peregrino que quisiera buscar los diez millares de ríos, volvería del viaje con tres o cuatro años mas cumplidos. Felicidades anticipadas, que su cuerpo tiene un 60 por ciento de agua, las señoras menos.