En compañía de un pulpo y un barco animal acuático

En compañía de un pulpo y un barco animal acuático

El título puede ofrecer dudas diversas sobre las interpretaciones que admite. El asunto se complica porque tiene padre. Creo que escribí que en nuestro duelo no era a florete sino de ideas y este  suele  terminar quedándose cada uno con sus argumentos, aunque entre gente de bien no se tiran  los argumentos a la cara. Este personaje existe, palabrita del Niño Jesús, y su escrito de mayor interés se transmitió por correo electrónico el día 22 de este mes a las 12,50 horas. En el punto tres de los cuatro que tiene el mensaje me dice: “(…) le aceptaré barco como animal acuático (…)”.  A las 20.58 le respondí, la diferencia se debió no a habitar distintos meridianos, sino a que estuve fuera del despacho en que está el ordenador.  Y por este correo de Gmail le dije que resultaba “(…) grato encontrarme en el camino a gente inteligente (…) empate a uno por la acepción de barco como animal acuático (….)”.
Me temo que algunos no se creerán esta historia, porque otras veces procuro derrochar  fantasía, y recurro al eslogan –autorizado por la Rae- de “La Codorniz”: “La revista mas audaz para el lector mas inteligente”. Quizá la utilicé ya en otro “Entra a por uvas”.  Aquella dicen que es valiosa pieza gastronómica, pero en el plato prefiero la perdiz, en varios de sus preparaciones. La gaviota, que  tanto nos atosiga en las terrazas, al igual que la paloma, creo que no se comen, pero sí vale la pena llevarse a la boca, la codorniz, y para mi gusto el pichón.
La inmensa mayoría, diría que todos nuestros lectores,  son para mí como los que seguían la publicación del pájaro dirigido por Álvaro de la Iglesia, y los no menos listos  de los fieles a “Hermano Lobo”, que cargaba de kilos de humor su director, Chumy Chúmez, que no hacía el papel de lobo feroz merendándose a la abuelita. Uno y otro responsables de sendas revistas de humor, murieron por orden en el que sacaron al mercado sus revistas: primero Álvaro, que no es el de “la fuerza del sino”, después Chumy, que aunque no fuera bilbaíno pero sí vasco, podía contar el chiste tan conocido: “Mira si Jesucristo era humilde , que pudiendo nacer en Bilbao vino al mundo en Belén”. Además en un portal.
Este miércoles, 30.VIII.2017 nos llega una referencia de 2012, que no es noticia sino conmemoración. “Disfrutando de Madrid” nos habla de una exposición temporal “La Codorniz, 1941-1978”. En 1944 Álvaro de la Iglesia pasa a dirigirla y entre unos colaboradores brillantes contó con Chumy Chúmez.
Volvemos al hilo de nuestra historia con bizarro, que no es preciso diccionario alguno para lo que pensaba  algunas señoritas con balcón a la plaza. Y con un sable al cinto, que ni la joven ni yo mismo sabemos para qué lo llevaban. Para ser bizarro hay que tener buena planta y estar dispuesto a ir a las guerras de la OTAN, que nuestras propias solo quedan las de Gila, con casco incluido. “Aceptemos pulpo como animal de compañía”, que Pedro Álvarez de Miranda dice que no hay diccionario que recoja tal modismo. En su opinión significa “admitir lo inadmisible”. Lo dice en cvc.cervantes.es/el_rinconete/anteriores/febrero_13/04022013_01.htme. Tengo la impresión de que a Rinconete le falta Cortadillo. La celebrada pareja había sido llevada al papel –que sigue fuerte frente a un Internet arrollador-,  que  lo vio Miguel de Cervantes en el cuartel de Ferrol, era un marinero con un lepanto por sombrero. Volvemos al pulpo, conozco mas de uno que tiene tantas manos como tentáculos  aquel, para intentar el sobeteo de una señora soberana de físico, y que descubrió que no era real sino soñada.
En alusión al título de hoy, encontramos el barco que es un animal acuático y además anda por tierra, no es otro que el hipopótamo, es esta que viene es nuestra fuente es este sitio digital animal: www.vix.com/es/btg/curiosidades/2011/10/17/el-hipopotamo-cerdo- acuático. Nos enteramos por estos pagos que son gratis,de que el hipopótamo “(…) es el tercero mas pesado de los animales terrestres (…) parecido físico que tienen con los cerdos (…) tiene una gran fuerza física en sus mandíbulas. Las utiliza –sus mandíbulas- sobre todo para las peleas a la hora del apareamiento (…)”. Vaya, como el pulpo de ese señor manoseador, que le encantaría tener, como el bicho marino, exquisito con pimentón y aceite, tener ocho garfios que  no arañaran, más de mano y media con sus dedos.
Un señor que pasaba por allí nos invita al que dijo lo del barco animal acuático a hacer viajes de animales humanos y a mí. Un salto y a Venecia, allí está uno Entre Canales y Tavora, paletada a paletada, ya se encuentran estos constructores en la gloria, y sin pagar alquiler. Aquí meto baza con otra verdad: en diciembre de 1977 fuimos mi esposa y servidor  a San Marcos, la plaza veneciana a la que va todo el mundo y desde allí un salto hasta el restaurante la Pomba, ya se sabe, la paloma, y pintor que pasaba por allí pintaba su cliente de palomar, que presidía una pieza de Picasso.