Carmen, una viguesa que no descansa los lunes al sol

Carmen, una viguesa que no descansa los lunes al sol

Tuve la fortuna de conocerla antes que muchos y después de unos pocos. Eran mas que mediados los años setenta y yo trabajaba en la emisora viguesa de una cadena de radio cuando Carmen Avendaño, a ella es a quien me refiero, cofundó la Asociación de Vecinos de Lavadores. José Manuel Castedo, con una vocación docente cumplida, es recordado sobre todo por gente madura como concejal en Vigo y diputado en el Congreso. Antes había sido uno de los impulsores de la citada Asociación. Personas como Avendaño y Castedo, además de cumplir las tareas reivindicativa  y de formación de los vecinos, sentaron las bases del Movimiento Vecinal, con algunos, pocos grupos de otras parroquias o barrios.
Si alguien hubiera contabilizado la presencia de nuestra protagonista en los medios de comunicación escritos u orales, el que tal hiciera se volvería tarumba. El que haya olvidado lo que  esta última palabra significa, en Internet cuenta con bastantes diccionarios, por ejemplo Word.Reference.com. Cuando decimos que alguien está tarumba quiere decir que está loco, atolondrado o confundido. He intentado eliminar lo de loco, y el mismo diccionario nos ofrece entre otros sinónimos demente, perturbado, ido, majareta…Si hay que quedarse con algo, me quedo con lo menos mal, que visto lo visto es el impresentable vocablo loco.
Pero vamos a los medios de comunicación. Con esas reiteradas apariciones, Carmen no es una artista de cine, aunque su historia haya aparecido en unas cuantas producciones del  Séptimo Arte. Ella era y es, como se la nombrado bastantes veces, una madre coraje.
Hace poco mas de un año, en septiembre de 2015, Atlántico acogía un trabajo de Rosé Carrera, con el título de “Érguete, 30 años contra las drogas. Era una entrevista a Carmen Avendaño, que hablaba de los logros conseguidos, entre otros “(…) asistencia profesional y médica para nuestros hijos, la reforma Código Penal para buscar alternativas al cumplimiento de las penas en las cárceles (…)”
Y ahora vamos a hablar  de las mas especiales relaciones entre Avendaño y la cinematografia. En 2003 la película gano cinco goyas y fue candidata en un sexto, se trataba de “Los lunes al sol”, que quizá desde “Botón de ancla”, de la noche de los tiempos, nunca nos habían tratado tan bien como ciudad ni, por supuesto, a Carmen Avendaño. Esta no cree que pudiera quedar mas satisfecha del trato dado en la pantalla a la reconversión industrial, que trajo el paro y les lleva a tumbarse al sol. Trio de ases en “Los lunes al sol”. Otra película, “Heroína”, de 2005 dio gran protagonismo a Carmen. Vaya trio para empezar: Gerardo Herrero, director y a su lado Marta Villar –la conocimos haciendo decorados para Televigo-, en la dirección artística. Y el guión de Ángeles Sinde, hoy ex ministra de Cultura. Una Adriana Ozores muy en su papel, representaba a Carmen Avendaño. La historia, como muchos de ustedes sabrán, transcurre en los ochenta,  época de gran movimiento de drogas. Al no querer Adriana (Carmen) que su hijo sea un delincuente, crea una asosiación ( o sea, Érguete)  Hay dramas humanos, intervenciones policiales… como ocurre con las víctimas de las drogas y aun de las adicciones.
La dimensión personal de Carmen y sus actuaciones, han interesado a muchos. Por ejemplo, la lucha contra el capo de la droga Laureano Oubiña y la posterior requisa de su pazo.  Con estas e infinidad de acciones en casi cuarenta años, los mas importantes medios han dado cobijo a Érguete y a su presidenta. Hermosísimo título el de El País de 1 de mayo de 2005. “Una mujer contra la desesperanza”, que firma Rocío García. Y “Las madres gallegas contra la droga cumplen 30 años”, del Abc España y con texto de Cruz Morcillo. Y una foto en la que Carmen Avendaño abre o cierra la puerta del pazo del citado Oubiña. 
En La Revista de este último domingo, el  suplemento de Atlántico daba por hecho la desaparición de las cabinas de teléfonos. Los que en los primeros setenta teníamos espíritu crítico, nos había conmovido e indignado –por el mal que denuncia, que no por su hechura-  una producción televisiva  titulada precisamente “La cabina”. Creo que vi la obra dos veces, en la Primera de RTVE. En mi interpretación es un alegato contra la incomunicación,  que los viandantes no puedan o no quieran hacer el esfuerzo mas intenso para sacar de las cuatro paredes transparentes del mobiliario urbano, que de tal se trata a la cabina, para extraer, en fin, a José Luis López  Vázquez.
Este astorazo lo mismo hacía de señorita que de personaje desesperado  porque nadie le ayuda a salir de allí. El final de la producción es inquietante,  porque parece que el protagonista nunca podrá abandonar la cabina. 
Apenas media hora antes de salir para Sanxenxo, donde seguimos con un grupo de mayores, viaje organizado por la  Diputación, leo en EcoDiario.es que TVE y RNE llevan diez años con su programa “Concienciados con la infancia”, uno de cuyos objetivos es “seguir eliminando injusticias y desigualdades”.