Urdangarin precisa un empleo para salir de la cárcel

Urdangarin precisa un empleo para salir de la cárcel

Conociendo cómo trabaja la Casa Real y las previsiones de largo alcance de sus acciones, es difícil no imaginar que no exista una estrategia para allanar el camino, como quiere la reina consorte emérita Sofía, de la vuelta de la Infanta Cristina al círculo familiar y con ella su marido.
La Corona precisa estudiar a medio plazo cómo rehabilitar a Urdangarín. La Reina Sofía, que avala como madre y suegra a la pareja, es la gran animadora del asunto, del que la Casa Real desea aparentar alejada. El futuro penitenciario de Urdangarín, si llega a entrar en la cárcel, es hallarle un trabajo que, como en el caso de otros delincuentes, justifique aplicarle determinados beneficios en orden a su “rehabilitación”. Pero, ¿emplearlo dónde y de qué? Telefónica respiró aliviada cuando se vio libre de esta carga. Además, no le valdría cualquier cosa. La alternativa seria que su suegro, a través de sus múltiples amigos, como ya lo hiciera en su día Corinna, le procure una ocupación de cierto porte, que complete los 700.000 euros que ya reúne la infanta con sus trabajos en La Caixa y la Fundacion del Aga Khan. En todo caso, parece difícil hallarle un empleo en España, por lo que tendrán que buscar en el extranjero.
Aplicarle, como a otros delincuentes, como el narco Oubiña, un programa de trabajo social o en una ONG sería, dado los antecedentes, una paradoja. Pero conociendo cómo trabaja la Casa Real y las previsiones de largo alcance de sus acciones, es difícil no imaginar que no exista una estrategia para allanar el camino, como quiere la reina consorte emérita Sofía, de la vuelta de la Infanta Cristina al círculo familiar y con ella su marido. Es sólo cuestión de tiempo y dejar que las aguas de la opinión pública se remansen y otros de los numerosos escándalos del país pasen a primer plano.
De todos modos, su abogado anuncia que recurrirá, sucesivamente, si es necesario, además de al Supremo, al Constitucional y al Europeo de Derechos Humanos. Suponiendo que el Supremo (que tardará meses en ver el asunto) mantuviera las mínimas condenas que le impusieron (sólo una superior a dos años) o las eleva, se recurrirá al Constitucional y se puede pedir que se suspenda el ingreso en prisión entre tanto. Y luego, al Europeo de Derechos Humanos cuyas resoluciones pueden sorprendernos. El asunto va, pues, para largo.
Conviene recordar que, pese al severo reproche que la sala que lo juzgó hace en la sentencia, a Urdangarin no se le aplican, antes al contrario, las penas medias o máximas, en cada caso que, conforme al sistema de grados, por la gravedad establecida de sus delitos, o las peticiones del fiscal le correspondería.
Conviene recordar los delitos de los que se consideró culpable y las penas.
Delito continuado de prevaricación en concurso medial con un delito continuado de falsedad en documento público (con la circunstancia atenuante simple de reparación del daño de 2 años y 8 meses de prisión, multa de 7 meses y 17 días, a razón de una cuota diaria de 10 euros, e inhabilitación especial para empleo o cargo público autonómico y local de la Comunidad Autónoma de Baleares por tiempo de 2 años y 7 meses. (Es la pena más grave) y que supera los dos años.
Delito de fraude a la administración previsto y penado (con la circunstancia atenuante simple de reparación del daño) 7 meses de prisión e inhabilitación especial para empleo o cargo público autonómico y local de la Comunidad Autónoma de Baleares por tiempo de 4 años y 6 meses.

Delito de tráfico de influencias, 1año de prisión.
Dos delitos contra la Hacienda Pública (con la concurrencia de la circunstancia atenuante de reparación del daño), 1 año de prisión y multa del duplo de la cuota defraudada, 259.478,38  euros, por el primero; y por el segundo (con la circunstancia atenuante de reparación del daño), 1 año de prisión y multa del duplo de la cuota defraudada, 253.075,30 euros.
Además tiene que pagar 7/103 partes de las costas procesales, pero es absuelto otros delitos (falsedad en documento mercantil, tráfico de influencias, fraude a la administración, prevaricación,  malversación, según el caso en otros de sus negocios con las comunidades balear, valenciana y Madrid) por los que venía siendo acusado y, del delito de blanqueo de capitales, con todos los pronunciamientos favorables. Esto es lo más sorprendente.
Pero si uno compara las penas que le han sido impuestas, la gravedad de los hechos y lo que al respecto prevé el Código Penal no hay duda de que ha salido muy bien parado, ya que al contrario de su socio Diego Torres, pese a que ambos siempre fueron de la mano en todo, no se le consideró autor de un delito de blanqueo de capitales. Esta historia no ha terminado. Pero, ¿llegaremos a verlo en la cárcel). Francamente, lo dudo.