Las redes sociales: un vertedero de insultos

Las redes sociales: un vertedero de insultos

Una parte considerable de las redes sociales más nutridas se están convirtiendo en un vertedero, donde el insulto se antepone a cualquier aportación o comentario dirigido a quienes discrepan o puedan discrepar de la manifestación que se vierte. Por ejemplo, algunos partidarios de Podemos, sus subcontratas y franquicias escriben cosas como ésta: “Vamos a ganar y os vais a joder, fascistas”. “Fascista” es una percha de la que se cuelgan quienes a falta de otro recurso intelectual colocan ese motejo como expresión genuina de los discrepantes o contrarios.  NI que decir tiene que es fácil colegir que quienes usan esta palabra de modo tan genérico no parecen tener mucha idea de lo que es realmente el fascismo o de otras variantes de totalitarismo, por ejemplo, el estalinismo. Pero no es que se insulte desde ciertos recodos de determinada izquierda extrema, incluso desde el PSOE se dice cosas como “acabemos con el sistema fascista del PP”.
Realmente, este insulto es poco original y de tanto usarlo se está convirtiendo en un lugar común que se va desprendiendo de su propio sentido y adquiere otro nuevo: “fascista es todo aquel que no piense como yo”-
Sería demasiado sutil suponer que estos sujetos conocen la doctrina de Lenin sobre la Propaganda. El creador de la Rusia Soviética distinguía entre “Agitación” y “Propaganda”, Entiende la “Propaganda”• como el empleo razonable de argumentos intelectuales de las humanidades para influir en gente culta y acostumbrada a razonar. Estaría dirigida a los que los manuales marxistas llaman “vanguardias”.
La “Agitación” es el empleo de medias verdades, consignas simplistas y argumentos emotivos para influir y manipular en la gente poco cultivada y no acostumbrada a razonar. Esto es lo que se ve mucho en las redes sociales. Se insulta desde la certeza moral de que se está con la razón y el bien y que el que no esté de acuerdo es un gusano.
Conviene tener presente que cierta izquierda hace suyos no ya las técnicas de Lenin, sino las del nazi Goebbels, en el sentido de insistir en desarmar al contrario de toda dignidad moral, de todo argumento de respuesta. En la izquierda reside únicamente la razón moral, la razón política y la representación del pueblo; el resto es el mundo de la perversidad, la maldad, la sinrazón, los poderosos, los ricos, el enemigo.
Entendiendo la “Propaganda” en sentido general, incluida la “Agitación”, podemos recordar que con Thomson hay tres formas de acercarse a un receptor: Racional. Cuasi racional y Emocional. La propaganda utiliza preferentemente la vía emocional. Es decir, la vía que afecta más a las emociones y sensaciones, que a la reflexión personal. Esta es la técnica de Podemos y sus franquicias, Según Thomson, la propaganda racional no tiene ningún éxito. Cuanto más elaborado sea el mensaje que ataque las emociones más eficaz resultaría aquel.  Podemos es el moderno San Jorge que se alza en defensa de los pobres, los desheredados. Todos los que no comparten su programa son fascistas, “peperos”, amigos de la corrupción y de los males que nos trajeron, según el caso, el gobierno del PP o el mismo PSOE.
Sencillez, claridad y repetición son los elementos esenciales de los usos de la propaganda, que también se sirve con frecuencia de la metáfora, la aliteración, el pleonasmo y, sobre todo, de la exageración. “Cuanto mayor sea una exageración más creíble es” (Goebbels).
Uno de los ámbitos donde más se aprecia estos días lo que afirmamos es en la defensa del régimen de Maduro desde los cubículos de Podemos y sus marcas que vierten sus contenidos en las redes. Proclaman como verdades todos los tópicos con que el régimen de Chávez justifica su fracaso y el desastre del país. La culpa la tienen los medios extranjeros, la burguesía propia, los Estados Unidos, los traidores y vendepatrias…
Y lo más curioso es la apelación surrealista de que el pueblo está con nosotros y no con la mayoría del Parlamento, reflejo de la voluntad popular. Y ahora sacan al Ejército en la calle “con el pueblo”; es decir, las masas chavistas. Los otros no son el pueblo: son “vendepatrias y pitiyanquis al servicio de los intereses y objetivos de los Estados Unidos”