Pedro Sánchez y el “efecto Serendipia” (se encuentra lo que no se busca)

Pedro Sánchez y el “efecto Serendipia” (se encuentra lo que no se busca)

Lo que el PSOE ha acordado en cuanto que introduce cambios substantivos en conceptos esenciales, no sólo de su propia ideología, sino de una concepción de España que asumen la inmensa mayoría de los españoles, no va a dejar insensible a quienes entienden que eso es un error, una irresponsabilidad y una incierta aventura.


Las contradicciones del PSOE son un ejemplo de libro del efecto “Serendipia”: su acercamiento a Podemos y las ocurrencias como lo de “Nación de naciones” pueden provocar lo contrario de lo que se pretende; es decir, lo que no se busca, pero se encuentra: que muchos españoles que desean un país estable dejen de votarlo a favor de Ciudadanos y hasta del PP. Las críticas coinciden en la desnortada política salida del 39 Congreso: “Rojos” por un lado, cantando “La Internacional” puño en alto (“Ni en dioses, reyes ni tribunos,/ está el supremo salvador./ Nosotros mismos realicemos/ el esfuerzo redentor”) pero que ni siquiera discuten la monarquía, aunque sea formalmente, por otro. En principio, aplicado a la Ciencia el “Efecto Serendipia” no es negativo, se asocia a lo que se descubre o aparece cuando se busca otra cosa. Pero en política tiene varias lecturas, y una de ellas es cuando se pretende una cosa y se consigue la contraria o no buscada.


Reynaldo Pérez ha analizado las relaciones entre “causa y efecto” de este modo “Los errores o equivocaciones que el ser humano comete siempre vendrán acarreando una consecuencia, esto se relaciona a causa y efecto, o sea la causa es la acción realizada; el efecto es la consecuencia de nuestros actos ya sean positivos o negativos. Cualquiera que lance un búmeran al universo siempre lo tendrá de regreso porque es la Ley de causa y efecto”.


Y en este sentido, lo que el PSOE ha acordado en su 39 Congreso, en cuanto que introduce cambios substantivos en conceptos esenciales, no sólo de su propia ideología, sino de una concepción de España que asumen la inmensa mayoría de los españoles, no va a dejar insensible a quienes entienden que eso es un error, una irresponsabilidad y una incierta aventura.


Pedro Sánchez y quienes lo siguen ha empotrado al PSOE en un callejón de difícil salida. Si las declaraciones han sido mera retórica, sin ir más allá (y en todo caso no debe ir) no van a contentar a los secesionista (verdaderos destinatarios del mensaje, lo que en publicidad se llama “target” o público objetivo). O sea, que se queda en un brindis al sol. Pero si pretende pasar “de las musas al teatro” tiene dos problemas: que con su alianza con los bolivarianos, los antisistema y los separatistas no cuenta con los votos suficientes –y sabe que no contará- para modificar la Constitución, por una parte; por otra, que ya veremos los efectos que sobre la propia existencia del PSOE como partido constitucional tendría ese deslizamiento hacia los abismos, como ha sucedido a otros partidos socialistas de Europa.


Pedro Sánchez arrastra una merecida fama de hombre inseguro, incierto, que en apenas unos meses afirma una cosa y la contraria, de manera sobrevenida, pero nunca explicada, sobre asuntos que para la mayoría de los españoles no deben ser abordados de manera frívola y precipitada. ¿Quién nos asegura que mañana no dirá lo contrario de lo que ahora afirma? Desde luego, cuenta con un asesor que es el mago de las palabras para lanzar mensaje suficientemente indefinidos como para que unos se contenten con lo que quieren interpretar.


De momento, muchos españoles nos conformaríamos con que nos expliquen cuántas naciones hay en España y cuáles son.