¿Por qué España ya es de facto un estado federal lamentablemente asimétrico?

¿Por qué España ya es de facto un estado federal lamentablemente asimétrico?

El Estado ha cedido o comparte determinadas competencias –a veces creando innecesarias duplicidades- y, en ese sentido, Cataluña disfruta de capacidades que no tienen otros territorios, como policía propia (los mossos d´ esquadra, que pagamos todos los contribuyentes a través del Ministerio del Interior.
 El profesor Jiménez de Parga solía referirse al valor jurídico de la fuerza normativa de los hechos por encima de las propias definiciones. Y en este sentido, la España de las Autonomías, establecidas por la Constitución de 1978 es de facto un estado federal, en la medida que las naciones y nacionalidades que lo constituyen poseen estatuto y competencias diferentes, según el caso, y asimetrías diversas. La diferencia entre nacionalidades y regiones la marcó la existencia anterior de Estatutos de Autonomía, en diversa fase en cada caso, durante la II República, ya hubiera sido aprobado o entrado en el Congreso. 
Veamos: en primer lugar el Estado ha cedido o comparte determinadas competencias –a veces creando innecesarias duplicidades- y, en ese sentido, Cataluña disfruta de capacidades que no tienen otros territorios, como policía propia (los mossos d´ esquadra, que pagamos todos los contribuyentes a través del Ministerio del Interior), y además el Estado le ha pasado el control de las prisiones, cosa que no ocurre en el resto de España. Este controvertido asunto es uno de los que está pendiente de transferencias al País Vasco (y de paso el agrupamiento de los miembros de la banda criminal ETA). Por obvias razones de sentido común, a nadie, empezando por el PSOE cuando gobernó España o aquella comunidad, se le ocurrió esta cesión. Atención al futuro, porque este asunto será materia de compra-venta de votos, si en el futuro inmediato la alianza de Pedro Sánchez con Podemos precisara de los votos de la derecha nacionalista vasca o del nacionalismo radical para alcanzar el poder. Al tiempo, porque el PNV coloca siempre este asunto sobre la mesa, hasta ahora sin éxito, para poder tener en casa a sus hijos descarriados.
Dentro de esas asimetrías figuran los conciertos económicos del País Vasco y Navarra, que hace que los españoles que residen en estas comunidades, en cuanto a contribuyentes, tienen un tratamiento diferente del resto de los miembros de la comunidad nacional, si bien, en Estado también ha cedido con carácter general competencias recaudatorias a las otras comunidades. Y esto ha creado diferencias notables entre unas y otras, como en el controvertido derecho de sucesiones, en unos sitios prácticamente confiscatorios y en otros levísimos. No es lo mismo heredar en Sevilla que en Tenerife.
Y en esa asimetría está el importante contenido del Derecho Foral como alternativa o preferencia al Civil general, del que tampoco asistimos a un caso homogéneo entre las instituciones catalanas, vascas, gallegas o del resto, donde existen o se conservan fueros.
Los españoles no somos iguales, lamentablemente, ante la Ley. Depende de qué ley y de qué lugar en contra del principio modernizador que trajo causa de la Ilustración, la Revolución Francesa, la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano y el modelo de Estado Jacobino. Como se sabe, un español posee nacionalidad, domicilio o residencia, domicilio fiscal y vecindad civil, esta última determinada por la comunidad donde reside y la existencia o no de un Derecho foral o Civil alternativo al general del viejo Código Napoleónico. 

La realidad que imponen los hechos
O sea, que aunque la Constitución no diga que somos un Estado Federal, los hechos, con su fuerza normativa dicen otra cosa. Y en este sentido, yo me pregunto por qué un murciano que viva en Murcia ha de ser distinto de un murciano que viva en Tarrasa, o por qué un español que viva en Dos Hermanas ha de pagar más impuestos que otro que viva en la Isla de la Palma.
Por eso, tras las ocurrencias de Pedro Sánchez, que el PSOE ha hecho doctrina en su reciente congreso de definir España como “nación de naciones” o ese término de “Estado plurinacional”, no saben por dónde salir con esta ocurrencia se les ocurre poner y ponen como ejempli ser un Estado creado artificialmente como Bélgica, o la República Federal Alemana, que Adenauer logró establecer, tras convencer a los norteamericanos que pretendían convertir este país en una serie de pequeños estados inconexos y desarmados, para que no volviera a las andadas de las tres guerra con que obsequiaron a Europa (1870, 1914 y 1939). 
Pero vamos a admitir como hipótesis de trabajo que un gobierno PSOE-PODEMOS y adheridos varios, logra no ya abrir el debate, sino reformar la Constitución. Y hay que ser muy optimista, a partir de que la nuestra es una constitución “rígida”, para imaginar que en esa dirección la cosa va ser fácil, y se define a España como un Estado Federal, con varias naciones y una única soberanía residente como ahora en el conjunto del pueblo español. Primero tendremos que saber qué es una nación, cuáles son las naciones de España y qué son el resto. Y luego tendrán que decirnos de qué modo se configura el nuevo y qué nuevas competencias se cederán y en qué quedará reducido el Estado.
Pero sigamos siendo optimistas (o ingenuos y temerarios). Esto se hace. ¿Va a resolver esto el problema catalán? Ya nos previno Ortega cuando se discutió su Estatuto en la II República, que este problema no tiene solución y que los españoles hemos de acostumbrarnos a conllevarlo. Estoy seguro de que ni con la independencia cesarían los “Memoriales de agravios” que esta privilegiada región (sobre todo por Franco) nos presentan a los demás desde tiempos de Felipe IV.
Pedro Sánchez, al que no conocemos especiales dotes como experto en Teoría del Estado, parece aquello que se llama “el idiota moral”, en el sentido de que una persona que se supone inteligente se comporta como si no lo fuera. El secesionismo catalán quiere independencia y soberanía. Y no creo que por mucho que se desarme, como se pretende, la presencia del Estado en Cataluña, por mucho que se reforme la Constitución y de diga que Cataluña es una nación dentro de una España Federal o Confederal se vayan a contentar. 
Lo que sí se va a resentir es la propia nación española, aquella de la que el presidente de Italia, el socialista Sandro Pertini, calificaba como “Uno de los grandes pueblos de la historia”.