Corrupción y salvadores

Corrupción y salvadores

El daño que la corrupción sistemática ha hecho al país es incalculable: endémica en el PP, fija discontinua en el PSOE, y en otros similar o parecida, ha sido el caldo de cultivo para que surgiera el populismo nutrido por la decepción, la rabia y le indignación sobre todo de los más perjudicados por la crisis. Los dirigen teóricos de una izquierda redentora, niñas bien de la izquierda divina y profetas de la salvación, bolivariana, por supuesto.
El chalaneo al que asistimos sobre España y su futuro, la discusión peregrina sobre su propia existencia como nación constituyen apenas dos evidencias dolorosas, un trance para toda la sociedad en que es difícil encontrar antecedentes o casos parecidos en el mundo occidental. Basta con echar un ojo a las redes sociales para comprobar la intensidad con que han resurgido los llamados “demonios familiares” que tanto dolor y quebranto nos procuraron a la largo de la historia, y con ello el retraso del país en todos los órdenes.
Al menos verbalmente, vuelve a manifestarse el odio entre españoles, convirtiendo al adversario en enemigo. Y vuelve a resurgir un movimiento de odio a la Iglesia o a lo religioso (mientras se apoya la celebración del Año nuevo chino o las fiestas musulmanas) y a cuanto representa, incluso en lo que son ya usos, costumbres y tradiciones socioculturales, en tanto aparecen iniciáticas replicas como el bautizo o la primera comunión civil.
¿Qué necesidad hay de ofender a tantas personas católicas convirtiendo el padrenuestro en un esperpéntico poema al mal gusto y en una blasfemia?  No hay otros modos de dar el mensaje de que la mujer es o debe ser dueña de su cuerpo?
¿Hacia dónde vamos por ese camino, ya sea el incidente de los titiriteros o ahora lo de Barcelona. Si uno repasa las acciones más llamativas de allá donde gobiernan Podemos y sus subcontratas podrá realizar ya un censo de acciones liquidadoras, a veces meras retiradas de símbolos, meteduras de pata, pruebas de odio e ignorancia, sin que nadie se lo haya pedido, sin que existe ninguna demanda social ni la gente común haya manifestado su apoyo a tales y frecuentemente innecesarios desmanes.
Porque se confunde el laicismo del Estado, que es un valor constitucional, con el respeto a determinadas tradiciones, e incluso la cortesía que, como otras veces he comentado, hasta dispensan los alcaldes comunistas de Roma cuando son invitados y asisten en representación del consistorio a aquellos actos, incluso religiosos, que forman parte de la tradición de la ciudad.
La alcaldesa de Madrid ha aludido a la parte que le afecta como errores por inexperiencia. Quizá pudiera haber alguno. O quizá sea simplemente una mezcla de ignorancia, deseo de revancha y mala, muy mala fe. Y no paran de acumular un error tras otro.
El último el modo como ha justificado el asalto en pelotas a una capilla de la Complutense, por la que Rita Maestre ve a ser juzgada Manuela Carmena ha dicho en respaldo portavoz  "Creo que lo importante es que esclarezca este episodio. A Rita Maestre lo que los tribunales le reprochan es algo puramente de una expresión verbal que yo diría que es casi como extraño que haya llegado a donde ha llegado”. Y esta señora es juez.
La vida está llena de paradojas: Pablo Iglesias dijo en su día que los “escraches” eran “jarabe democrático”. Pues, los policías municipales de Madrid acaban de propinarle una dosis a al concejal de Seguridad del Ayuntamiento de Madrid, José Javier Barbero, y al director de la Policía Municipal, Andrés Serrano, que tuvieron que en un bar del centro de la capital ante los numerosos policías municipales que protestaban por la disolución de las unidades centrales de Seguridad (UCS), una medida que nadie comprende.