Pedro Sánchez resiste

Pedro Sánchez resiste

Tras unos días de encontrarse a la defensiva, de tratar de parar los golpes que procedían tanto de los adversarios externos como de los internos, la iniciativa ha vuelto a manos de Pedro Sánchez y el PSOE. A lo largo de la campaña electoral se verá como la fiesta va por barrios, como cada uno de los cuatro partidos tendrá sus quince minutos de gloria y sus periodos valle en el que intentarán que las aguas no se salga de su cauce y transcurran por donde marcan los directores de campaña. De señalar las contradicciones e incongruencias ya se encargarán los competidores.
Las últimas decisiones de Pedro Sánchez, con la designación como ‘número dos’ por Madrid de Margarita Robles, la confección de su gobierno en la sombra con personalidades socialistas de reconocida solvencia de los dos periodos de gobierno, y el coto que ha puesto a la oferta de Podemos de concurrir al Senado con listas conjuntas, le permiten coger aire e insuflar ánimos a una militancia y a unos votantes que asisten atónitos a la práctica favorita de los socialistas en los últimos tiempos: segarse ellos mismos la hierba bajo sus pies sin necesidad de ayuda, y demostrar que tienen un agujero de liderazgo y de proyecto que es difícil de llenar. 
Además de socialistas con reconocido prestigio en sus ámbitos de actuación y en los que se combina su militancia política con la experiencia de gestión, Pedro Sánchez, configura su equipo con una serie de personas independientes que, todas ellas dan idea de cuáles van a ser las prioridades de su acción de gobierno si logra instalarse en La Moncloa. 
Con los nombres que ha puesto sobre la mesa, además de la ya exjuez, Josep Borrell –dimisionario por errores ‘in vigilando’-, Ángel Gabilondo –que estuvo a punto de lograr el pacto educativo que tanto se echa de menos: preguntar a María Dolores de Cospedal-, Jordi Sevilla –Economía-, Rafael Bengoa –exconsejero vasco de Sanidad-, Gregorio Cámara –coordinador  del grupo que nombró Sánchez para abordar la reforma constitucional-, el Partido Popular no podrá decir que se trata de “adanes”, de “radicales”, de que no vienen enseñados de casa sobre la cosa pública, o de que de sus actuaciones se vayan a derivar inestabilidad o inseguridad, porque al menos conocen de primera mano el terreno por el que podrían volver a pisar en el caso de conformar un gobierno real.
El secretario general de los socialistas ya dio muestras de que a la hora de elegir a sus colaboradores de confianza aplicaba la máxima de que “los experimentos en casa y con gaseosa”, de tal forma que si el PSOE se mantiene como segunda fuerza política y logra fraguar a su alrededor un gobierno de cambio, sea  o no transversal, quienes llegaran a sentarse con ellos en torno a la mesa del Consejo de ministros, tendrían difícil dedicarse al aventurerismo.
Pedro Sánchez espera acabar en el Comité Federal del sábado y en Barcelona una semana que empezó francamente mal para sus intereses y los de su partido, porque ha tenido que enfrentarse con el ninguneo a derechas e izquierdas y con dirigentes regionales que trabajan en su contra. Cuando se cumple el centenario del nacimiento de Cela, parece que ha adoptado su principal máxima: “El que resiste, gana”. O al menos gana tiempo.