Movilización

La consulta convocada por la Generalitat de Cataluña con el apoyo de los partidos independentistas catalanes es una simple ‘movilización’ de masas para expresar una opinión  o una protesta, por lo que no vulnera ninguna ley y no tendrá efectos jurídicos de ningún alcance. Esa es la coartada que esgrimen los dirigentes de Podemos, en algunas de sus familias, para apoyar la celebración del referéndum independentista del próximo 1-O y que no se creen ni los propios dirigentes de la formación que se expresan de esa manera.
Según ese criterio no se han debido enterar de que el Parlament catalán ha aprobado una ley de referéndum para consultar a los catalanes si quieren o no ser independientes y que cualquiera que sea la participación, con un voto más a favor que en contra de la secesión declararían la independencia unilateral de la Republica catalana, lo que será un hecho porque los contrarios a este acto no van a concurrir en la urnas. Es decir, que para lo que algunos dirigentes de Podemos es una movilización como puede ser la “Diada”, para el Govern de la Generalitat es un mandato imperativo con el que están dispuestos a poner en marcha la secesión de Cataluña en los primeros días de octubre. Y si malo sería que los dirigentes del partido morado no se hubieran enterado de la intención de los líderes independentistas peor es que lo intenten camuflar con un discurso que cada vez se escora más hacia las posiciones de PDeCAT, ERC y CUP que no solamente quieren el ejercicio del derecho de autodeterminación –que no es aplicable al caso catalán- sino que apuestan por la ruptura inmediata.
¿En que se han quedado aquellas manifestaciones de Pablo Iglesias, al que no se le cae la palabra patria de la boca, en las que proclamaba su deseo de participar en una consulta de esas características para votar a favor de la permanencia de Cataluña en España?  ¿Cómo se compadecen esos propósitos con el grito de ¡Viva Cataluña libre y soberana! que profirió en el acto de una parte de los comunes para celebrar la Diada?  ¿Seguiría votando a favor de la unidad de España?  ¿Lo haría en un referéndum declarado ilegal por el Tribunal Constitucional?
También la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, ha mostrado ya su decisión de facilitar la celebración del referéndum en Barcelona. Cuando mostró su disposición a no ceder locales municipales si se ponía en riesgo a la institución que dirige o a los funcionarios, se produjo una reacción de alivio. Sin urnas en el ayuntamiento de la capital catalana el referéndum era un fracaso cantado. Posteriormente, el pasado 11 de septiembre habló de buscar un entendimiento con el Govern para buscar la cuadratura del círculo y que hubiera urnas sin que la alcaldía tuviera problemas y su persona tampoco se viera en el riesgo de que le cayera una inhabilitación, para lo que el Govern ha maniobrado haciéndose cargo del consorcio que dirige los colegios en la ciudad, y finalmente se ha logrado el acuerdo entre ambas instituciones, pero no se ha conjurado el riesgo de la intervención judicial. Por si había alguna duda el presidente de la Generalitat resaltaba que el compromiso de Ada Colau con el 1-O siempre ha sido “inequívoco”.
Ayer en Tarragona-su alcalde no cederá locales municipales para el 1-O- daba comienzo la campaña electoral sin que Podemos en su conjunto tenga una posición común sobre lo que se dilucida en esa fecha. Desde luego no es una movilización sin más.