La Europa de las cuatro 'M': Macron, Merkel, May y...¿Mariano?

La Europa de las cuatro 'M': Macron, Merkel, May y...¿Mariano?

Lo confieso: no seguí el debate entre los tres candidatos en las elecciones primarias del PSOE. He leído muchos comentarios al respecto, y he visto algunos vídeos que me resumen la insoportable levedad del ser, parafraseando a Kundera. No entraré en terreno que no he podido pisar presencialmente, contra lo que me gusta practicar en el periodismo. Me abstendré, por tanto, de comentar lo que no vi, más allá de constatar que ninguno de los tres 'tenores' socialistas tiene una 'M' en su apellido. O en su nombre de pila. Ya sé que esto no es gran cosa: solo que se da la circunstancia de que ahora, en Europa, el debate dominante empieza por 'M': Macron, Merkel, May... ¿Mariano (Rajoy, claro)? Y eso, ¿qué significa? Nada más allá de una casualidad quizá anecdótica... o una señal del destino, al que las coincidencias siempre han gustado mucho.
No crea que esto que digo es solamente una frivolidad en busca de un titular novedoso. Lo que quiero decir, de una manera quizá algo alambicada y figurada, y aprovechando la simultaneidad de unas iniciales, es que las soluciones para el futuro de Europa no pasan ni por Corbyn, ni por Hamon ni, probablemente, por Schultz -que, al menos, se llama Martin, lo que ya parece una garantía de poder llegar a ser el futuro vicecanciller en un Gobierno germano de coalición liderado por Merkel, si es que tal cosa llega a darse este otoño-.
Escribo desde una gira europea -y eso me impidió seguir el debate entre los candidatos socialistas- en busca de material para un libro sobre el debate de la izquierda y la derecha en los principales países de la UE. En todos ellos, la socialdemocracia se encuentra en serio riesgo de quiebra definitiva frente a formaciones emergentes que en algunos casos pueden representar una solución para la izquierda, pero, en los más, me parece que significan un auténtico peligro para el sistema. En España, las cosas no parece que vayan a caminar, a corto plazo al menos, en un sentido muy diferente. Ignoro quién ganará las primarias del PSOE el domingo, pero el augurio unánime es que, en cualquier caso, el histórico Partido Socialista Obrero Español saldrá mal parado del lance. El futuro secretario/a general del partido fundado por Pablo Iglesias (Posse) está aún lejos de La Moncloa.
Lo cual será, sin duda, una inyección de moral para un Rajoy que se mueve como pez en el agua, por ejemplo en China. Y más aún en la UE, en estrecha sintonía con Macron y Merkel, frente a May y otros 'desviacionismos' de la ortodoxia en el seno de la Unión. Merkel y Macron saben, y lo dicen, que en España cuentan con 'Mariano', que es palabra que en francés, en alemán y hasta en inglés se pronuncia más fácilmente que 'Rajoy'. Y la diplomacia española, muy curtida en los pasillos de la eurocracia en Bruselas, sabe que esta es su, nuestra, oportunidad para, al fin, influir en lo que hace y deshace la Unión.
No crean que mi entusiasmo patriótico me lleva a comparar la talla política de Rajoy con las de Merkel o Macron: la canciller alemana es la auténtica 'lideresa' -lo digo ahora que el palabro se cita mucho en España- de Europa, y Macron es la estrella ascendente que a todos ha dejado boquiabiertos. En cambio, la señora May me parece que deja bastante que desear en su aventura rupturista con la Unión. En medio de todos ellos, Rajoy puede que no sea estadista, que no lo es, pero representa al menos una buena dosis de sentido común que no se aprecia en la mayoría de sus rivales políticos internos: está sabiendo -eso sí, disparando con pólvora del Rey- hacer aprobar sus Presupuestos, le escuchan en las `cumbres` europeas, tiene a su partido férreamente unido pese a corrupciones y resbalones y, sobre todo, no tiene a nadie capaz de disputarle el cetro del poder ni a su derecha ni a su izquierda. Ni, por el momento, en el centro. Tiene la coyuntura política de su parte, y hay que reconocer que está sabiendo aprovecharla, en lo que cabe y con su desesperante estilo.
Por eso, Mariano quizá podría ser la cuarta 'M' de la baraja europea. La 'M' de 'menos mal que, al menos, tenemos ahí a esos meritorios, que puede que sean mediocres, pero, May mediante, no son tan malos'. Hay que saber conformarse cuando lo demás es, para definirlo con una sola letra, algo parecido a una auténtica m...