Alguien debería enseñar a Sánchez

Alguien debería enseñar a Sánchez

Alguien debería enseñar a Pedro Sánchez a hacer ruedas de prensa. A no gastar media hora en balances triunfalistas, como hacía Rajoy, sin permitirse ni la menor autocrítica. A dar alguna brizna de información: ya ni nos atrevemos, total para qué, a pedirle la enumeración de las veintiuna peticiones que, dice Torra, le hizo en su encuentro del pasado jueves en Pedralbes y que él, Sánchez, sigue manteniendo en secreto. Alguien debería decirle que tiene que evitar dar la sensación de que se quita de encima, menudo latazo estos chicos de la prensa, la ya obligada, por tradicional, comparecencia ante los periodistas cada fin de curso político.
Confieso que no me decepcionó demasiado esta aparición de Sánchez ante los informadores que le aguardábamos en la sala de prensa de La Moncloa. He aprendido a no esperar más, y no me refiero, claro, solamente a Sánchez. Había que escuchar a Pablo Casado, al tiempo, haciendo el tradicional balance catastrófico de la labor que el Gobierno presentaba con tintes tan épicos.
Si el presidente pensó que se había zafado brillantemente de las continuas preguntas acerca de lo tratado con el president de la Generalitat la semana pasada, se equivocaba: tendría que haber escuchado los comentarios de mis compañeros tras una conferencia de prensa de la que resulta muy difícil sacar titulares novedosos, más allá de lo que ha sido repetido y archirrepetido: que piensa agotar la Legislatura, que en siete meses su Gobierno ha hecho más que el de Rajoy en siete años, que le gustaría llevarse bien con Pablo Casado, pero que este se empeña en que no sea así, que él (Casado) verá lo que hace aliándose con la ultraderecha... Y que diálogo, diálogo, diálogo, y convivencia, convivencia y convivencia. O sea, el concepto repetido ya por el Rey en su mensaje de Nochebuena.
Pues eso: que solo le faltaba el plasma para recordarnos la técnica (in)comunicadora de Rajoy. No sé qué le aconsejan los dieciocho --sí, 18- funcionarios monclovitas que copaban las primeras filas de la sala de prensa. Pero ya digo que alguien debería explicar a Pedro Sánchez cómo afrontar con éxito una rueda de prensa sin matar de aburrimiento a los plumillas.