Todos contra Rivera

Todos contra Rivera

En política la tajada que se lleva uno deja en ayunas a los demás y, a juzgar por las encuestas, Ciudadanos estaría quedándose con la parroquia. No son más que sondeos de intención de voto, pero ponen de los nervios a los dirigentes del PP y del PSOE. No hay rueda de prensa en la que se les pregunte lo que se les pregunte, tanto Mariano Rajoy como Pedro Sánchez. No pierden la ocasión de lanzar un dardo contra Albert Rivera.
Le atacan a cuento de lo que sea sin darse cuenta que en vez de desgastar su imagen lo que consiguen es que crezca ante la opinión pública. Más allá de las actas fundacionales de los partidos en las que abundan las consabidas proclamas de idealismo y altruismo, los hechos demuestran que estas organizaciones políticas son empresas que funcionan como tales y que, en consecuencia, su objetivo primordial es su propia supervivencia. 
Por eso, cuando se ven amenazadas por la competencia -en este caso la aparición de un competidor que empuja con fuerza-, recurren a cuanto está a su alcance para intentar desacreditarle.
En la pasada legislatura fue Unidos Podemos quien pasó por ese trance (todos contra Pablo Iglesias, que venía el coco), y en ésta, en la medida en la que Ciudadanos acapara protagonismo en las encuestas, Rivera es la diana contra la que disparan desde el PP y el PSOE.
Sobre todo tras la victoria en las elecciones catalanas que, entre otras muchas cosas, trajo como novedad la consolidación de Inés Arrimadas como líder política dotada de carisma y notable capacidad oratoria. Era lógico que Ciudadanos intentara aprovechar la inercia del éxito obtenido en Cataluña para exportar la fórmula al resto de España en dónde, hasta la fecha sus resultados habían sido dignos, pero no espectaculares. Las reiteradas apariciones en los medios de sus líderes, los mencionados Rivera y Arrimadas, pero también José Manuel Villegas o Ignacio Aguado, martillo de Cristina Cifuentes en la Asamblea de Madrid, han contribuido a crear un relato que estaría calando en la opinión pública. Pese a que es el partido que sostiene al PP en el Congreso y a Mariano Rajoy en La Moncloa (y a Susana Díaz, PSOE, en Andalucía) es un socio impertinente que irrita a unos y a otros.
Quizá por eso, las encuestas registran la creciente simpatía que despiertan entre los futuros votantes. Aunque lo que proclaman las encuestas es una suerte de pre verdad que hay que analizar con cautela, si no se las acaban de creer ni dejan que se les suban a la cabeza y siguen trabajando, puede que consigan su objetivo. De momento, tener a todos los demás en contra, aunque suena a paradoja, les otorga ventaja