Podemos menguante

Podemos menguante

Pablo Iglesias parece haber tomado al pie de la letra aquella ironía de Winston Churchill según la cual el éxito era la capacidad de ir de fracaso en fracaso sin perder el entusiasmo. Primero provocó un moción de censura en el Congreso con la idea de atraer al PSOE a una trampa política que hasta un escolar habría podido señalar.
Fue un fracaso, pero no se desanimó. Preocupado como anda siempre por la proyección mediática de sus cosas, el pasado fin de semana en Zaragoza lo volvió a intentar. Esta vez se sacó de la manga una asamblea de parlamentarios y alcaldes con los que pretendía impulsar una consulta pactada en Cataluña. Consulta en línea con planes de los secesionistas. El minuto de oro lo dedicó a explicitar una de sus obsesiones: acabar con el Partido Popular. Volvió a fracasar. Entre otras razones porque Iglesias apeló de nuevo al secretario general del PSOE -partido sin el cual el polinomio que forman las izquierdas en el Congreso no alcanza una mayoría suficiente como para tumbar a Rajoy.
undo intento de Iglesias, y, ya digo, segundo fracaso. El "compañero" Sánchez -de esta guisa fue interpelado por el líder de Podemos-, tampoco en esta ocasión se dejó tentar. Pedro Sánchez, aunque no suele recordarlo en público tiene clavada en la memoria que fue Pablo Iglesias quien dio la orden a los diputados de Podemos para que votaran en contra de su investidura a la Presidencia del Gobierno. Fue en 2016. Iglesias hace ver cómo que no recuerda aquella faena. Sánchez la tiene tan presente que, pese a su nada secreta ambición de llegar algún día a La Moncloa, cada vez que el líder de Podemos le tienta, huye.
La estrategia de Pablo Iglesias, cabeza de la tercera fuerza parlamentaria, no tendría más recorrido de no ser, porque en sus últimos movimientos aparece mezclada con los partidos que apoyan la celebración del referéndum separatista del 1 de Octubre. Ilegal, según sentencia del Tribunal Constitucional. Ahí, ya está pisando algo más que una línea roja. No me extraña que Podemos según algunas encuestas, comparezca a la baja. En cuarto menguante.