Odio en la red

La inopinada muerte de José Manuel Maza, Fiscal General del Estado, un ciudadano honrado y un jurista serio y solvente, deja tras de sí un rastro de tristeza. Hemos perdido a un servidor del Estado que dio pruebas sobradas de independencia frente a la muy extendida opinión que confunde la dependencia jerárquica de la Fiscalía General con sumisión al Gobierno de turno. Por decirlo en pocas palabras: actuando siempre dentro de la ley, José Manuel Maza no se casaba con nadie. En un ejemplo de rara unanimidad, todas las asociaciones profesionales del mundo de las togas han destacado ese rasgo esencial en su trayectoria como fiscal
La muerte le sorprendió lejos de España y en un momento en el que las causas abiertas contra los ex miembros del disuelto "Govern" de Cataluña y otros actores del proceso sedicioso siguen su curso. Y de ahí, de ese entorno político, proceden algunas de las manifestaciones de odio y falta de respeto que salpican la Red. Con firma y referente colectivo (sería el caso de Arran, organización juvenil próxima a la CUP) o de parte de individuos como Cristian Fernández, miembro de la Comisión de Garantías de Podem Catalunya, cuya miseria moral le llevó a brindar por la muerte de José Manual Maza a través de un tuit. Desde su partido anuncian la apertura de un expediente de expulsión.
Otros mensajes colgados en la Red al amparo del anonimato amplían la reata de odiadores. No de otra condición cabe etiquetar a quienes no respetan el dolor de los familiares y amigos de un ser humano que acaba de morir. La intransigencia y el fanatismo tan presente en nuestros días en la política española describe la bajeza de quienes emboscados en la Red destilan su odio contra aquellos que no coinciden con su forma de ver el mundo. No hay gallardía en las opiniones embozadas; todo lo contrario. Delatan miseria moral. Quien no respeta el dolor que apareja la muerte merece un reproche social. Y también, que la Fiscalía tome cartas en el asunto. Que no les salga gratis estercolar la Red con sus odios.